Regresar

NUNCA OLVIDES

Matutina para Android

Play/Pause Stop
El día primero del mes undécimo del año cuarenta, Moisés les declaró a los israelitas todo lo que el Señor les había ordenado por medio de él (Deuteronomio 1: 3).

El 26 de diciembre de 2004 tuvo lugar uno de los más trágicos acontecimientos en la historia de la tierra. Un tremendo terremoto en lo profundo del océano Índico envió olas masivas de treinta metros de altura hacia Sumatra, Indonesia, devastando una buena parte de las costas del sur y sureste de Asia. Fue un terremoto de 9.1 en la escala de Richter, y duró varios minutos. Durante ese breve período se desató una avalancha de agua que cobró más de 230 000 vidas. Que sucediera el día siguiente a Navidad parece un giro súper cruel del destino.

Mientras que el terremoto destruyó incontables vidas, un grupo de aldeanos pobres sobrevivió; de hecho, ¡todos habían sobrevivido! Los moken, conocidos como los gitanos del mar, viven en las islas Surin de la costa de Tailandia. No tienen lenguaje escrito, así que transmiten el conocimiento oralmente degeneración en generación al repetir su historia. Esa gente tiene una memoria asombrosa.

Ningún terremoto había golpeado su región desde hacía más de 500 años. Pero mediante la narración de historias, los moken habían transmitido a sus descendientes una importante advertencia: Cuando las aguas del océano retrocedan rápidamente (como en un maremoto), hay que huir inmediatamente a tierras altas. De generación en generación, durante 500 años, se transmitió ese mensaje. Cuando empezó el maremoto del 2004, los moken recordaron la enseñanza de sus mayores, e inmediatamente huyeron a los lugares más altos que alcanzaron, 35 metros por encima del nivel de mar. Sus aldeas fueron destruidas, pero todos ellos sobrevivieron.

El libro de Deuteronomio es la advertencia oral de Dios para los antiguos israelitas y nosotros hoy día. En este libro, Moisés relata una vez más la guía de Dios en el pasado de Israel, y advierte a los israelitas que debían obedecer siempre al Señor (Hoy en Deuteronomio 1 al 3, empezaste a leer la historia oral de Moisés del viaje de Israel.) Dios no quería que los israelitas repitieran sus errores del pasado, e igualmente desea que tú y yo lo evitemos. Nunca olvides el pasado y cómo Dios te ha conducido. Las lecciones del pasado pueden salvarnos en el presente y en el futuro si las aprendemos bien.

NO DEJES DE LEER

Deuteronomio 1-3

Deuteronomio 1: 39 nos recuerda que los jóvenes, los descendientes de los israelitas originales, entraron a la Tierra Prometida. ¿Cómo te preparas para el cielo?


Envía tus saludos a: