Regresar

NO TE CONFUNDAS

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Cuando el Señor tu Dios los haya arrojado lejos de ti, no vayas a pensar «El Señor me ha traído hasta aquí por mi propia justicia, para tomar posesión de esta tierra» (Deuteronomio 9: 4).

Mi amiguísimo Forrest me llamó una noche. Reímos y hablamos como de costumbre sobre cuán loca es la vida, y cuán grande es Dios. Casi terminábamos de charlar cuando me dijo que acababa de perder su trabajo.

Forrest no estaba triste o enojado. Muchas veces me había dicho que su jefe lo presionaba para que trabajara en sábado, y siempre se negaba. Cuando Forrest fue contratado, en su trabajo le habían dado permiso de no trabajar desde la tarde del viernes hasta la del sábado. Ahora habían cambiado de parecer.

-Dwain -comenzó a decirme Forrest-, les dije que no había trabajado en sábado durante más de ocho años, y que ahora no iba a empezar. Simplemente no puedo.- Forrest había sido adventista desde hacía ocho años aproximadamente.

Su jefe lo llamó y le dijo que vaciara su camioneta. Todo había terminado. El jefe además le dijo a Forrest que haría lo necesario para que no recibiera seguro de desempleo mientras encontraba un nuevo trabajo.

Pero cuando Forrest llamó a la oficina del gobierno para saber cómo podía conseguir dinero para mantener a su familia mientras buscaba trabajo, la directora le preguntó:

-¿Dice usted que perdió su trabajo por motivos religiosos?

-Sí -afirmó Forrest. Luego explicó la situación.

-Bueno, Señor, no tiene de qué preocuparse. Voy a asegurarme de que reciba todo lo que le corresponde. Cuando llene los papeles, ponga mi nombre en los documentos.- A ella la conmovió tanto aquel testimonio que decidió ayudar personalmente a mi amigo.

Todos los cristianos deben entender que todo lo que tenemos: buenas calificaciones, ropa, trabajo, autos geniales, casa propia, etcétera, viene de Dios. Este era el mensaje de Deuteronomio 9 que Moisés quería que los israelitas entendieran. Ellos nada habían hecho para merecer la tierra que estaban por habitar. Todo era una bendición de Dios, a causa de un pacto que él había hecho con sus ancestros.

¡Nunca olvides que todo lo que tienes viene de Dios y le pertenece!

NO DEJES DE LEER

Deuteronomio 7-9

¿Enfrentas una situación difícil? Lee Deuteronomio 7: 17-24. ¡Anímate!


Envía tus saludos a: