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AÚN LOS INMIGRANTES

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Él defiende la causa del huérfano y de la viuda, y muestra su amor por el extranjero, proveyéndole ropa y alimentos. Así mismo debes tú mostrar amor por los extranjeros, porque también tú fuiste extranjero en Egipto (Deuteronomio 10: 18, 19).

Actualmente en Estados Unidos hay un gran alboroto debido al tema de los extranjeros indocumentados que viven aquí. La mayoría son de origen mexicano. Hay como doce millones de personas indocumentadas que viven y trabajan en los Estados Unidos, y muchos norteamericanos quieren que se vayan.

El asunto levanta pasiones. Por ejemplo, en 2005 nació un grupo llamado proyecto Minuteman. Algunos de sus voluntarios se consideraban «soldados ciudadanos», y fuertemente armados patrullaban la frontera de Arizona con México. Su objetivo era cazara los «ilegales» que intentaran entrar al país. Muchos opinan que los inmigrantes indocumentados no deben tener acceso a la seguridad social, o que no se les debe permitir vivir y trabajar en sus comunidades. Algunos inclusive han argumentado que se debería buscar a que los que ya están en el país, para juntarlos y devolverlos a sus países de origen.

Los indocumentados ya están aquí, y aunque muchos quieran expulsarlos o maltratarlos, a los cristianos la Biblia nos enseña otra cosa. Te explico.

Cuando los israelitas salieron de Egipto después de las plagas, algunos egipcios se fueron con ellos. Una multitud mixta huyó del país (Éxodo 12: 37, 38). Los egipcios no pertenecían al pueblo de Dios, pero él los aceptó y quiso ayudarlos. Sabía que mientras los israelitas viajaran hacia a la Tierra Prometida, incluso cuando vivieran en ella, muchos «extranjeros» buscarían vivir entre ellos debido a las bendiciones que recibían. El Señor insistió que no se los podría maltratar. Es más, dijo: «Así mismo debes tú mostrar amor por los extranjeros» (Deuteronomio 10: 19).

Dios recordó a los israelitas que como esclavos en Egipto habían sido maltratados y humillados, pero el Señor los rescató. Ellos debían hacer lo mismo para con otros. Los gobernantes de Estados Unidos querrán aprobar leyes, levantar murallas y hacer cualquier cosa para evitar la inmigración ilegal. Quizá no podamos impedirlo, pero Dios nos ha llamado a tener una norma de misericordia más alta.

Si amamos a Dios, entonces debemos amar a todos sus hijos, incluyendo a los extranjeros indocumentados.

NO DEJES DE LEER

Deuteronomio 10-12

Si alguna vez has dudado en obedecer a Dios, lee Deuteronomio 11: 8-17.


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