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¿VIOLENCIA SAGRADA?

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No dejarás nada con vida (Deuteronomio 20: 16).

Una noticia llamó mi atención hace algunos años. Un joven padre estaba solo en casa con su pequeña hija cuando ella empezó a llorar, ¡y llorar y llorar! Pronto el hombre se frustró e hizo lo impensable. Arrojó a la bebé por la ventana. Sí, leíste bien. Pero la historia captó mi atención por otro detalle: ella sobrevivió. Un árbol que estaba justo debajo de la ventana evitó su caída.

Nos sentimos tristes cuando alguien sufre, pero mucho más cuando es un niño inocente. Esta respuesta emocional al dolor infantil hace que me pregunte cómo pudo decir Dios a los israelitas que nada dejaran con vida en las naciones cananeas. Me resulta difícil entender cómo un Dios de amor pudo ordenar tal masacre. Pero Dios tuvo un motivo, y aunque no lo entienda, confío en que sabe lo que hace y acepto sus decisiones.

Dios no quería que los israelitas imitaran la conducta de los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos (Deuteronomio 20: 17, 18). ¿Qué conductas preocupaban a Dios? Las que se hallan en Levítico 18. Lee el capítulo otra vez. Es digno de un segundo vistazo. Además, esas naciones adoraban a sus dioses mediante el sacrificio de niños. Como Sodoma y Gomorra, su maldad era tan grande que Dios ordenó su destrucción total.

Muchos usan actualmente el mandato de Dios de destruir a los malvados habitantes de Canaán para justificar la destrucción de personas que hacen cosas malas. Creen que actúan como instrumentos de Dios. Debemos recordar que en la antigüedad, Dios era el dirigente de Israel. Hablaba directamente a ellos y detallaba sus propósitos. Ninguna ley civil gobernaba a Israel fuera de las leyes que Dios había prescripto. Hoy tenemos leyes civiles que estableció el gobierno, y debemos obedecerlas cuando no contradicen las leyes divinas.

Sobre todo, es mejor dejar que Dios juzgue si una persona debe morir por las cosas que ha hecho. Muy pronto él nos dará la explicación.

NO DEJES DE LEER

Deuteronomio 19-21

Lee Deuteronomio 20: 1-4. ¿Tienes miedo de algo en este momento? ¿Por qué no reclamas esta promesa?


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