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¿PIEDRAS?

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Cada uno cargue al hombro una piedra. Serán doce piedras, una por cada tribu de Israel y servirán como señal entre ustedes (Josué 4: 5, 6).

No hay algo que la gente no coleccione. Hay un sujeto en Internet que llama a su colección «El hombre detrás de la muñeca». En vez de Barbies, el caballero colecciona muñecos de Ken. (¿Necesito decir más?) Luego hay otro personaje realmente excéntrico que guarda la pelusa de su ombligo y la deja en su baño para que todos sus visitantes la vean. ¡SIN COMENTARIOS!

No solamente los raros y medio locos tienen tal ansia de coleccionar cosas; los ricos y famosos coleccionan con desenfreno imprudente, y algunos tienen dinero para atesorar cosas de mucho valor. Ralph Lauren, por ejemplo (sí, el de la ropa que lleva su nombre), es un empecinado coleccionista de automóviles antiguos. Tiene un Bugatti Clase 59 Grand Prix de 1933 y un McClaren F1 de 1996, un Ferrari Testa Rossa de 1958y un Bugatti Clase 57SC Atlantic de 1938. La colección de autos de Ralph Lauren es tan rara que el Museo de Bellas Artes de Boston le pidió 15 de sus autos para una exhibición.

¿Sabes? A Dios también le gusta coleccionar. La lectura de hoy lo prueba. Mientras los israelitas se preparaban para entrar a Canaán, el río Jordán se interponía entre ellos y su sueño. Dios dijo a Josué que los sacerdotes llevaran el arca al río y entraran a las aguas. Entonces la corriente se dividió en dos, dejando un sendero de tierra seca en dirección directa a Jericó. Los sacerdotes se pusieron en el centro del río, y se quedaron allí hasta que toda la gente había cruzado. Para que los israelitas no olvidaran ese milagro, Dios ordenó a Josué que los líderes de las doce tribus recogieran doce piedras del centro del río donde los sacerdotes estuvieron parados. ¿Por qué?

«En el futuro, cuando sus hijos les pregunten: “¿Por qué están estas piedras aquí?", ustedes les responderán: “El día en que el arca del pacto del Señor cruzó el Jordán, las aguas del río se dividieron frente a ella”» (Josué 4: 6,7). ¿Entendiste? Dios quería que los israelitas nunca olvidaran lo que había hecho en el río Jordán. El Señor quería que sus hijos lo conocieran. Cuando Dios te bendice, ¿qué haces para recordar su bondad?

NO DEJES DE LEER

Josué 4-6

Lee Josué6: 1-10. ¿Por qué Dios decidió conquistar Jericó de esa manera tan extraña, con la marcha alrededor de la ciudad y el escándalo?


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