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UN JOVEN DE 85 AÑOS

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Aquí estoy este día con mis ochenta y cinco años. ¡El Señor me ha mantenido con vida! Y todavía mantengo la misma fortaleza que tenía el día en que Moisés me envió. Para la batalla tengo las mismas energías que tenía entonces. Dame, pues, la región montañosa que el Señor me prometió en esa ocasión (Josué 14: 10-12).

Probablemente has oído algo sobre los dos chicos de Florida, en Estados Unidos, a los que una cámara de seguridad captó cuando golpeaban con un bate a un vagabundo. El hombre no les había hecho nada. Ellos habían salido con la intención de golpear a algún vagabundo. ¿Y quién podría olvidar la búsqueda, dos años antes, de un hombre que se filmó a sí mismo cuando abusaba de un niño?

Tan tristes como son el abuso infantil y el abuso a los vagabundos, también lo es el abuso a los ancianos, que es más frecuente que cualquiera de los otros dos. Sus familiares suelen ser los culpables. La Biblia nos enseña a respetar a los ancianos, y este es el hilo conductor del libro de Josué. Cuando los israelitas estaban a punto de derrotar a todas las naciones a la vista, un anciano de 85 años fue con Josué y señalando una enorme montaña llena de gigantes, dijo: «Dame esa montaña». No se trataba de cualquier viejito. Era Caleb.

Caleb fue uno de los únicos dos espías que habían entregado un informe positivo a Moisés después de espiar la tierra de Canaán. Josué era el otro. Los otros diez espías dijeron que no había manera de que los israelitas pudieran derrotar a los pueblos cananeos. Así que cuando el anciano abordó a Josué, este recordó la fidelidad de Caleb y la promesa que Moisés le había hecho (Números 14: 24).

Caleb no dejaría que sus años le impidieran vivir en la tierra que se le había prometido. «Estoy tan fuerte hoy como en aquel entonces -le dijo a Josué-. Con la ayuda de Dios voy a expulsar a los gigantes que viven en aquella montaña», y así sucedió (ver Josué 15: 14).

Josué pudo haber dicho a Caleb: «Viejo, ¡olvídalo! Estás muy anciano para una labor tan grande. ¿Por qué no buscas un buen asilo, una cómoda mecedora y vives tranquilo?». No, Josué no dijo eso. Respetó la fidelidad de su viejo amigo.

La Biblia dice: «De acuerdo con lo ordenado por el Señor, Josué le dio a Caleb hijo de Jefone una porción del territorio asignado a Judá» (Josué 15:13).

Siempre respeta y anima a las personas de la tercera edad. ¡Son verdaderamente especiales para Dios y para nosotros!

NO DEJES DE LEER

Josué 13-15

¿Con cuál palabra se describe cómo Caleb obedeció a Dios? Josué 14: 8, 9, 14.


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