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DESPEDIDAS FAMOSAS

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Si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor (Josué 24: 15).

«Me es imposible llevar la pesada carga de responsabilidad [...] sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo». Estas palabras son parte del famoso discurso de despedida del rey Eduardo VIII de Inglaterra, en 1936, cuando se preparaba para abdicar al trono y casarse con Wallis Simpson, una mujer norteamericana divorciada de la que se había «enamorado» locamente.

Edward sabía que el pueblo británico no iba a aceptar como su reina a una mujer norteamericana que se había divorciado dos veces. Así que antes de su coronación oficial, se dirigió al pueblo por radio y dijo que dejaría el trono por la mujer que amaba. En aquella época la abdicación de Eduardo fue un escándalo nacional, excelente material para la prensa sensacionalista. En lo que a despedidas se refiere, las palabras de Eduardo están entre las más famosas de todos los tiempos.

En la Biblia, solamente las últimas palabras de Moisés y, por supuesto, las de nuestro agonizante Salvador, Jesucristo, superan el discurso de despedida de Josué. No fue demasiado poético. Fue simple. Fueron las palabras de una persona que amó a Dios con todo su corazón durante toda su vida.

El corazón del discurso es la lúgubre petición que hizo Josué a Israel: «Si les parece muy difícil servir a Dios, escojan hoy a quién van a servir. No jueguen con Dios. Si no sienten su voz, entonces dejen de fingir. Sigan a sus propios dioses». Pero Josué no se detuvo con eso. Quería que todo Israel supiera que él ya había tomado una decisión. Él y su familia servirían a Dios fielmente hasta el final, sin importar lo que Israel decidiera hacer.

Tú recibirás el llamado a pronunciarte en favor de Dios cuando otros estén en el valle de las decisiones. Cuando asumas tu posición, otros serán guiados a definirse también. Sé fiel y decídete hoy mismo por el Señor, no importa lo que otros hagan.

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Josué 22-24

¿Por qué estaba Josué tan preocupado por el futuro de Israel en la Tierra Prometida? Josué 24: 23. Los pecados (dioses) ocultos nos impiden experimentar completamente las bendiciones de Dios.


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