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¡ESTE SÍ ES DE LA CALLE!

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Fue a Ofra, a la casa de su padre, y sobre una misma piedra asesinó a sus setenta hermanos, hijos de Yerubaal (Jueces 9: 5).

Abimelec. Si alguna vez hubo un PV (pandillero de verdad) en la Biblia, fue Abimélec. Los raperos lo cantan, los vividores lo sueñan, ¿pero Abimélec? Se ganó su «reputación» a las malas. A puro mérito. ¿Cómo? sigue leyendo.

Abimélec era el hijo de Gedeón. Sí, señor, el hijo de Yerubaal, el hombre que Dios usó para destruir un ejército de 135 000 soldados. Pero el nombre de Abimélec estaba manchado. Era hijo de una de las concubinas de Gedeón, no de alguna de sus esposas. La Biblia no lo dice, pero seguramente Abimélec odiaba su estatus de segunda clase. Sabía que nunca heredaría la riqueza de su padre. Nunca sería honrado como sus hermanos; había 70 sujetos delante de él. Así que decidió saltarse la fila.

Abimélec levantó un ejército de «aventureros temerarios» de entre los siquenitas, fue adonde vivían los hijos de Gedeón y los mató uno por uno. Fue peor que la balacera en automóvil que acabó con Tupac, peor que la emboscada que dejó a Biggie bajo tierra, peor que cualquier cosa que los guionistas de las series de Netflix pudieron imaginar. El pueblo de Siquén lo nombró rey, pero no antes de que Jotán, el único hermano que escapó, hiciera una aterradora predicción: Abimélec los iba a destruir, y ellos lo destruirían a él.

Jotán no se equivocó. Gaal, un hombre de Siquén tan ambicioso como Abimélec, complotó para acabar con él. Los inconstantes habitantes de Siquén, muchos de los cuales habían apoyado antes a Abimélec, se inclinaron luego por Gaal. Cuando Abimélec se enteró de la traición, trazó un ataque sorpresa contra Gaal y Siquén. Abimélec mató a toda la gente del pueblo. No contento con ello, atacó a los ciudadanos de Tebes, que se habían encerrado en una torre. Cuando Abimélec se aproximó a la torre para prenderle fuego, una mujer dejó car una enorme piedra desde el techo de la torre. Pegó justo en el blanco: le destrozó el cráneo a Abimélec y por eso murió.

El que a hierro mata, a hierro muere. El reinado de Abimélec empezó con sangre y terminó con sangre, la suya. Nunca es buena idea derribar a otros para levantarnos sobre ellos.

NO DEJES DE LEER

Jueces 7-9

¿Qué gran error cometió Gedeón antes de su muerte? Jueces 8: 22-27.


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