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LA CRIPTONITA DE SUPERMAN

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Sansón despertó de su sueño y pensó: «Me escaparé como las otras veces, y me los quitaré de encima». Pero no sabía que el Señor lo había abandonado (Jueces 16: 20).

Sansón es probablemente el hombre más fuerte mencionado en toda la Biblia, pero también fue uno de los más débiles. Realmente no se requiere mucho para destruir a un individuo. Satanás necesita solamente una debilidad, un área de transigencia, un momento en la vida de la persona cuando Dios no domina, y el resto es historia.

Cuando estudiaba mi posgrado, un profesor me hizo una pregunta muy desafiante:

-Señor Esmond, ¿qué tiene de malo la lujuria?

Yo no estaba seguro de a qué se refería, así que añadió:

-Ya sabe, lujuria. No amor, lujuria nada más. ¿Qué tiene de malo?

Tengo que admitir que realmente me tomó desprevenido. No es que yo quería hacerme el santo en ese momento, pero no iba a permitir que alguien despreciara mi persona y mi fe. Así que respondí.

-Bueno, doctor Blackmon, el problema de la lujuria es que es egoísta. La lujuria no se concentra en lo que se puede hacer por la otra persona. Solo tiene que ver con lo que se puede obtener de ella.- Años más tarde sigo pensando que respondí correctamente.

Antes de que los filisteos le sacaran los ojos a Sansón, lo ataran y obligaran a moler grano como un buey, la lujuria ya le había hecho todo eso. ¿Qué más puede explicar el hecho de que Sansón fuera a otra aldea a visitar a una prostituta? Atrapado en Gaza, Sansón simplemente rompió las puertas de la ciudad y salió de allí cargándolas. Aquella vez escapó, pero lo aguardaba una tentación mucho más peligrosa, y su fuerza fallaría porque él le había fallado a Dios.

Sansón conoció a Dalila y se enamoró de ella. La Biblia no dice que ella lo amara. Más aún, Dalila pertenecía al mismo pueblo que Dios quiso que Sansón destruyera. Pero él no pudo ver el peligro. La lujuria lo había cegado y el Señor lo había abandonado.

A todas luces, Dios perdonó a Sansón. Cuando le pidió fuerza para destruir a los filisteos, Dios se la dio. ¿Pero no hubiera sido mejor sencillamente obedecer a Dios y permanecer puro? Guarda tu pureza con toda la fuerza que tengas.

NO DEJES DE LEER

Jueces 16-18

¿Qué haces para que Dios sepa que es bienvenido en tu vida?


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