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UN “ENCUENTRO CASUAL”

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Pasado algún tiempo, sucedió lo siguiente. Absalón hijo de David tenía una hermana muy bella, que se llamaba Tamar; y Amnón, otro hijo de David, se enamoró de ella (2 Samuel 13: 1).

Ayer leímos del pecado de David con Betsabé. Hoy leeremos sobre el tremendo pleito que desencadenó ese pecado. Por medio del profeta Natán, Dios dijo a David: «La espada jamás se apartará de tu familia» (2 Samuel 12: 10). ¿Traducción? Habrá peleas y matanzas en tu familia mientras tus descendientes caminen sobre la tierra.

La espantosa predicción de Natán no tardó mucho en hacerse realidad. Amnón, hijo del rey David, debió haberse dado un golpe durísimo en la cabeza como para «enamorarse» de su media hermana Tamar. La deseaba tanto que se enfermó. Un momento crucial de su vida fue su primo Jonadab, quien le dijo cómo podría conseguir a Tamar. (Nota mental: ¡Fíjate bien a quién escuchas!)

-Am, sé cómo puedes enganchártela –susurró Jonadab-. Actúa como si estuvieras enfermo, y dile a tu papá que la mande a tu cuarto con algo de comida. Entonces, ¡listo!

Amnón hizo caso. Después, así como su padre con Betsabé, ideó un plan para tener a Tamar.

Cuando ella fue a la habitación de Amnón con la comida, él la tomó y abusó de ella. Humillada y confundida, Tamar lo contó a su hermano Absalón. Este se indignó mucho, y no solamente él. «David, al enterarse de todo lo que había pasado, se enfureció» (2 Samuel 13: 21), pero nada hizo al respecto. Pasaron dos años, y aún el padre de Amnón, el rey, no lo había confrontado ni castigado. Absalón se enojaba más y más, «¿Cómo puede mi padre quedarse sin hacer nada?», pensaba. Absalón enfureció, y al final decidió que Amnón pagara por lo que había hecho.

Absalón organizó un banquete e invitó a todos los hijos del rey, Específicamente pidió a su padre que enviara a Amnón, que ya había olvidado lo que le había hecho a Tamar. En lo más animado del festejo, varios hombres de Absalón rodearon al borracho Amnón, y a la orden de Absalón lo mataron. Así la espada entró en la casa de David, y su hogar nunca volvió a ser el mismo. El pecado tiene consecuencias trágicas. ¿No crees?

NO DEJES DE LEER

2 Samuel 13-15

¿Por qué Absalón intentó derrocar a su padre? Lee 2 Samuel 14: 24-33.


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