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¡VAYA CHOZA!

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Salomón comenzó a construir el templo del Señor en el cuarto año de su reinado en Israel, en el mes de “zif”, que es el mes segundo. Habían transcurrido cuatrocientos ochenta años desde que los israelitas salieron de Egipto (1 Reyes 6: 1).

Cuando el rey Salomón comenzó a desarrollar el más ambicioso y asombroso proyecto de construcción del mundo bíblico, decidió que no escatimaría en gastos ni economizaría dinero. Dios eligió a Salomón para que fuera el arquitecto de su casa, algo que muchos israelitas, aun el rey David, habían anhelado durante más de 400 años.

No son muchos los que construyen lugares hermosos para Dios. Los seres humanos generalmente construyen grandes estructuras para sí mismos, por ejemplo, la «loca choza» que Bill Gates, fundador de Microsoft y uno de los hombres más ricos del mundo, se mandó construir en Medina, Washington.

La casa ocupa solamente 4,645 metros cuadrados del terreno de 2.2 hectáreas, y fue construida en la ladera de una colina orientada hacia el lago Washington. Comparada con los 762 metros cuadrados de una casa estadounidense promedio, la de Gates es descomunal. ¿Acaso tu casa tiene una piscina con sistema de sonido bajo el agua, un gimnasio mejor que el de la mayoría de los clubes deportivos, un salón de recepciones, una biblioteca, oficinas, la casa del guardia, un cobertizo para botes, un edificio de usos múltiples, o un estero donde hay salmón y truchas? No lo creo. ¿Cuándo fue la última vez que el sistema de seguridad nacional de tu país restringió el espacio aéreo que rodea tu casa porque ibas a celebrar una cena? Por supuesto, fue una velada de dos días a la que asistieron gobernadores. ¡Presumido!

Construir la casa de Dios le llevó a Salomón casi el mismo tiempo que a Gates edificar sus instalaciones: Siete años. Pero a diferencia de Bill, Salomón no pudo echar mano de un contratista que trasladara equipo pesado para preparar el terreno. No rodaron camiones hacia Jerusalén con la madera y la piedra necesarias para el templo. Cuando Salomón quiso madera de cedro para recubrir las paredes del templo, se cortaron los troncos en el Líbano y los enviaron flotando por el cauce del río, de donde los sacaron los trabajadores de Salomón. Todo esto fue hecho mediante el poder humano (es decir, sudor).

Tan grandioso como fue el templo para Dios de Salomón, hay que agregar algo muy especial. Construyó la casa de Dios antes que la suya. Antes de establecerse él mismo, se hizo cargo del Señor. ¿Has habilitado un lugar en tu vida para Dios?

NO DEJES DE LEER

1 Reyes 4-6              

¿Qué tan sabio fue el rey Salomón?1 Reyes 4: 29-34 lo dice todo.


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