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PRUEBA DE FUEGO

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Elías se presentó ante el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él» (1 Reyes 18: 21).

Hace algunos meses te conté la historia de Aron Ralston, el alpinista que se amputó un brazo después de tenerlo apresado entre una roca y la ladera de la montaña. ¿Qué posibilidades habría de que alguien se viera obligado a hacer lo mismo?

El 11 de septiembre de 2007, Sampson Parker, granjero de maíz de Carolina del Sur, enfrentó la misma desalentadora situación. Limpiaba el campo con su cosechadora de maíz, cuando quedaron atrapadas cañas en los rodillos de la máquina. Sampson metió la mano derecha para retirar las cañas, ¡Mala idea!

Tanto más intentaba liberar su mano, peor se ponía la situación. Al borde del pánico, tomó una vara de metal y la insertó en la máquina. Eso la detuvo un momento, pero pronto empeoró las cosas. La máquina echó chispas que cayeron al suelo e incendiaron la hierba. Parker perdería la vida sino liberaba su mano.

Sampson sacó entonces la navaja que cargaba consigo y empezó a quitarse los dedos. Luego cortó su brazo y lo retiró de la cosechadora de maíz, que ya estaba envuelta en llamas. El fuego le facilitó la decisión a Parker. ¡Quería vivir!

Cuando Elías convocó a un gran enfrentamiento en el monte Carmelo para Ver si Baal, el dios del rey Acab y la reina Jezabel, era superior al Dios verdadero, la razón fue que el Señor quería que Israel decidiera. Acab y Jezabel habían llevado al pueblo de Dios a las profundidades del pecado, pues habían construido altares a dioses malos. Ningún rey había ofendido tanto a Dios como Acab (1 Reyes 16: 30).

Antes de comenzar, Elías gritó a los miles de israelitas congregados: «Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él». El relato bíblico añade: «El pueblo no dijo una sola palabra» (1 Reyes 18: 21). Si continuaba en pecado, Israel sería inevitablemente destruido; con todo, cuando se le dio la oportunidad de elegir a Dios, de vivir, el pueblo no se decidió. Fue hasta después que Dios envió fuego desde el cielo y consumió la ofrenda de Elías, cuando la gente gritó: «¡El Señor es Dios, el Dios verdadero!» (vers. 39).

¿Has elegido hoy seguir a Dios? ¿Por qué no empiezas ya?

NO DEJES DE LEER

1 Reyes 16-18

Si Dios envió aves para alimentar a Elías, ¿por qué nos resulta tan difícil confiar en él?


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