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RIESGOS QUE VALE LA PENA TOMAR

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Ese día, cuatro hombres que padecían de lepra se hallaban a la entrada de la ciudad. «¿Qué ganamos con quedarnos aquí sentados, esperando la muerte?». Se dijeron unos a otros (2 Reyes 7: 3).

¿Has sido fiel en tu lectura de la Biblia todos los días? Si no, el pasajebíblico de hoy es un gran lugar para empezar otra vez. Si te gustan las batallas de capa y espada, habrá muchas en los siguientes capítulos que leeremos juntos. Lamentablemente, el pueblo de Dios, tanto Israel como Judá, ya cosecha las consecuencias de sus muchos pecados.

Pero no todo es tristeza y condena. Hay momentos de luz en medio del caos, como el que encontramos en los capítulos 6 y 7 de 2 Reyes. El rey Ben Adad de Siria, enemigo de Israel (el reino del norte), rodeó Samaria, la capital, y se opuso a dejar entrar o salir de ahí a cualquier cosa o persona. Muy pronto escaseó la comida en Israel. Con cada día que pasaba, Ben Adad y sus tropas podían oír el gemido de niños hambrientos y crías de animales. Podían percibir el rancio y pútrido olor de los cadáveres de los israelitas muertos.

Los israelitas estaban tan hambrientos que empezaron a comer animales que nunca habían pensado probar. Una cabeza de burro era un objeto precioso y se vendía a un precio muy elevado (2 Reyes 6: 25). ¡Algunos padres se comieron a sus hijos! El rey de Israel perdió la cabeza cuando una mujer se quejó con él de un trato que había hecho con otra mujer. Habían acordado que cocinarían a sus hijos y compartirían sus cuerpos (vers. 28, 29). Mataron primero a su hijo y se lo comieron, ¡pero luego la segunda mujer se negó a que mataran a su hijo! Toda una película de terror, ¿verdad?

En épocas desesperadas, a veces la gente hace cosas desesperadas, como comer seres humanos; otros enfrentan riesgos aún mayores. Cuatro leprosos prefirieron ir al campamento de los enemigos arameos, donde había abundancia de comida, que morir de hambre en Samaria. «Quién sabe –razonaron-, a lo mejor cuando hayan echado un vistazo a nuestros cuerpos escuálidos y famélicos, nos perdonen. De cualquier manera es mejor que estar aquí». Cuando llegaron al campamento enemigo, lo encontraron desierto. ¡Había comida por todas partes! Comieron y comieron y comieron, y luego comieron un poco más. No podían creer su buena fortuna.

Algunas veces únicamente tienes que correr un riesgo, aunque las cosas parezcan irremediables.

NO DEJES DE LEER

2 Reyes 7-9

Jehú fue uno de los más temibles líderes en la Biblia, como pronto descubrirás. ¿Habrá ocasiones en que resulta necesario recurrir a la violencia? Lee 2 Reyes 9: 6-1.


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