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¡AQUÍ NO HAY ALGO QUE VER!

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Adán, Set, Enós, Cainán, Malalel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noé (1 Crónicas 1: 1-4).

Seré honesto. Tus ojos se pondrán vidriosos en el momento que empieces a leer el primer libro de las Crónicas. Luego de las mega aventuras de 2 Reyes, leer un montón de nombres, de los cuales la mayoría apenas puede pronunciarse, no es entretenido exactamente.

Probablemente te preguntas por qué toda esta genealogía es necesaria si ya conocemos a Adán, Enoc, Matusalén y Noé. ¿Por qué quedarnos atrapados en la maleza con tipos como Javilá, Nebayot, Jetur y Zaván? «Si hubieran hecho algo significativo, ¿no se habría dicho algo más de ellos?», razoné. Al comenzar la lectura de 1 Crónicas, oigo la voz de un policía, agitando los brazos ante los curiosos.

«¡Avancen, avancen!» Su mano izquierda permanece levantada mientras da la señal de paso con su derecha. «Aquí no hay algo que ver.» Claro que hay mucho más que ver si miras por detrás del policía y más allá de la cinta amarilla. De esto trata la primera parte del primer libro de Crónicas. Para tener una vislumbre de lo que realmente sucede, debes tratar de ver más allá del policía que está en tu mente diciéndote que te saltes estos capítulos.

Por ejemplo, es agradable ver que el padre Abraham fue descendiente de Sem, uno de los hijos de Noé (1 Crónicas 1: 17-27). El rey David fue descendiente directo de Abraham (1 Crónicas 2: 1-15). Si lees hasta que llegues al Nuevo Testamento, descubrirás que cierto personaje cuyo nombre comienza con J está relacionado directamente con este poderoso linaje de personas.

Una crónica es un registro o relato de acontecimientos pasados. El primer libro de Crónicas nos lleva de vuelta a la vida del rey David, y rellena algunos espacios que quedaron vacíos luego de 1 y 2 Samuel. Este libro complementa episodios decisivos de la vida de David, tales como la victoria sobre Goliat, sus batallas con Saúl, la rebelión de Absalón, la recuperación del arca del pacto, la construcción del Templo y los servicios de alabanza de Israel. ¿Cuál es su mensaje? Dios perdona pecados, y también está listo para restaurar a cualquiera que lo adora con todo su corazón. Mientras vayas leyendo, subraya pasajes que te muestren la cercana conexión de David con Dios.

Cuando empieces este asombroso libro, pídele a Dios una relación más profunda y cercana con él.

NO DEJES DE LEER

1 Crónicas 1-6 (Porque quizás te saltes del 1 al 3, pero espero que no.)

A la mitad de todos estos nombres destaca Jabés. ¿Por qué? Examina 1 Crónicas 4: 9, 10.


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