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MI SACRIFICIO

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Además, aparte de lo que ya he conseguido, por amor al templo de mi Dios entrego para su templo todo el oro y la plata que poseo (1 Crónicas 29: 3).

Por algo se considera a David el más grande rey bíblico que haya existido. Cuando leas los textos de hoy, sabrás por qué.

David fue un gran líder y estratega militar. Sabía cómo organizar una tarea, dividirla y encargarla a las personas correctas. Era generoso y agradecido. Nunca olvidó a quienes le manifestaron bondad.

Muchos de nosotros daríamos nuestro dedo grande del pie por algunas de las cualidades de David, pero algo más lo distinguió de los otros grandes reyes en la Biblia. David hizo sacrificios personales para la causa de Dios. El primer libro de Crónicas 26 al 29 nos ofrece un claro ejemplo.

El rey David pudo haberse escamoteado los últimos años de Su vida tomando unas largas vacaciones de placer. En lugar de eso, sacrificó una vida de comodidad para planear la construcción del Templo de Dios, una tarea muy difícil aun para un hombre joven, y David ya era viejo. Pero dio más que eso. Cedió su fortuna personal para la construcción de la casa del Señor.

Por eso recordé la historia de Hal Taussig, quien al momento en que yo escribo estas palabras, ronda los noventa años. Sería millonario si dejara de regalar su dinero.

Taussig y su esposa viven en una pequeña casa desde 1986. Su esposa conduce su Toyota Corolla modelo 1995 para ir al trabajo. Él anda en bicicleta. Taussig y su esposa no devengan sus salarios de la agencia de viajes que fundaron. Dan el 100% de las ganancias de la compañía a una fundación que ofrece préstamos a muy bajo interés a personas pobres, grupos y organizaciones que no califican para recibir ayuda de las mejores instituciones de financiamiento.

Hal Taussig y su esposa, Norma, trabajan para construir una sociedad en la que todos sus habitantes reciban atención y tengan la oportunidad de alcanzar el éxito en la vida. Los Taussig no hablan simplemente. Ponen su dinero detrás de esta buena causa.

El rey David no solamente habló de construir para Dios un espléndido templo. ¡Colocó su tesoro donde estaba su corazón!

NO DEJES DE LEER

1 Crónicas 26-29

Lee 1 Crónicas 29: 10-20. ¿Cómo fue capaz el rey David de mantener su vasta riqueza y su honor en la perspectiva correcta?


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