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¡QUÉ TESTIGO!

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¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel, que hizo el cielo y la tierra, porque le ha dado al rey David un hijo sabio, dotado de sabiduría e inteligencia, el cual construirá un palacio real y un templo para el Señor! (2 Crónicas 2: 12).

No voltees ahora, pero ya casi has leído un tercio de la Biblia. ¡Sigue así! ¡Vas muy bien!

Hoy comenzaremos la lectura de un nuevo e interesante libro de la Escritura. El segundo libro de Crónicas es una continuación del primero. ¿Entendiste? Está bien, solo bromeaba, así que cálmate. Como en el primer libro, la adoración es el corazón de 2 Crónicas. La pregunta que se esconde en sus páginas es: «¿A quién vas a adorar?». O mejor aún: «¿Puede una persona vivir plenamente sin hacer de Dios una prioridad?».

El fantástico libro empieza cuando termina 1 Crónicas. El rey Salomón asume el trono y en seguida solicita ayuda a Dios. No pidió una larga vida, o grandes riquezas, o las cabezas de los enemigos de Israel. Pidió sabiduría y conocimiento para saber gobernar al pueblo de Dios, y lo consiguió con creces (2 Crónicas 1: 11, 12).

Armado con la sabiduría de Dios, Salomón emprendió la tarea que su padre, el rey David, había soñado, construir el Templo. Aunque David había provisto la mayoría de los materiales, Salomón también necesitaba troncos de cedro propiedad del rey Hiram de Tiro, y un habilidoso artesano para hacer aquellos hermosos labrados que soñó para la casa del Señor. La respuesta que dio Hiram a Salomón fue buena, espiritual.

-Claro que sí, Salomón -le dijo, en esencia-. Te voy a dar una mano. Dios definitivamente le ha dado a tu padre un hijo sabio, y escogió al muchacho adecuado para que gobierne su pueblo. Salomón, ¡eres muy inteligente!

¿Una alabanza tan piadosa proveniente de un rey pagano? ¿Qué onda?

Hiram respetaba el poderío de Israel, y eso explica en parte su cálido saludo. Astutamente, Hiram se había aliado a David, pero con el paso del tiempo los dos desarrollaron una amistad genuina. El rey Hiram ayudó a Salomón gracias a la amistad y el testimonio positivo de David, el ahora finado padre de Salomón.

Las obras de una persona piadosa perduran mucho tiempo después que se ha ido de este mundo.

NO DEJES DE LEER

2 crónicas 1-3

¿Es importante aprender algún oficio, aun si planeas asistir a la universidad? Ver 2 Crónicas 2: 13-16.


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