Regresar

UN DÍA EN LA VIDA

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Cuando tocaron y cantaron al unísono: «El Señor es bueno; su gran amor perdura para siempre», una nube cubrió el templo del Señor (2 Crónicas 5: 13).

Un día como hoy pero de hace siete años, muchos en los Estados Unidos lamentaban la muerte de Sean Taylor, el macizo profundo de los Pieles Rojas de Washington. Taylor, su novia y su bebé estaban en su casa de Miami, Florida, cuando varios hombres armados entraron por la fuerza en un intento de robo. Los delincuentes se sorprendieron cuando vieron a Taylor y le dispararon. Él murió poco después a causa de las heridas. Su funeral fue muy triste.

Seamos honestos: incontables personas cuyos nombres nunca conoceremos murieron el mismo día que Taylor. Con todo, algo respecto a la muerte del futbolista conmovió mucho al público. De tiempo en tiempo, ese caballero había tenido problemas con la ley, pero el nacimiento de su bebé pareció cambiarlo todo. Asumió la paternidad lo mejor que pudo, y se empeñó en ser una mejor persona.

El mismo día que Sean Taylor fue sepultado, un hombre que había estado perdido en el noreste de Inglaterra fue encontrado vivo. Después que los destrozados restos de la canoa de John Darwin fueran encontrados en marzo de 2002, una búsqueda minuciosa de la Marina Real de Inglaterra no produjo resultados. Cinco años después, Darwin apareció en una estación de policía local. Desafortunadamente para él, los agentes descubrieron que había fingido su muerte.

Cuando nos enteramos de la triste muerte de alguien como Sean Taylor, no podemos evitar preguntarnos por qué Dios permitió que muriera, y no un tonto como John Darwin, quien aparentó haberse muerto para cobrar con su esposa la póliza del seguro.

En la dedicación del templo de Dios, los sacerdotes y el pueblo cantaron estas palabras: «Dios es bueno. Su amor perdura para siempre». No dijeron que jamás pasarían cosas malas, o que Dios nunca nos permite sentir angustia. Ellos cantaron: «No importa lo que afrontemos, Dios dispone todas las cosas para nuestro bien, porque su amor por nosotros es inmutable y no tiene fin».

Dios llora la pérdida de cada Sean Taylor. Llora por la pérdida de tu amigo o de algún miembro de tu familia. Pero un día cercano, Dios nos demostrará lo bueno que es. Enjugará cada lágrima de nuestros ojos y creará un mundo sin dolor o angustia (Apocalipsis 21: 4).

NO DEJES DE LEER

2 Crónicas 4-6

Lee 2 Crónicas 6: 26, 27. El rey Salomón pidió a Dios algo más que su perdón. ¿Qué más quiso Salomón que Dios hiciera?


Envía tus saludos a: