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Tobías el amonita, que estaba junio a él, añadió: «¡Hasta una zorra, si se sube a ese montón de piedras, lo echa abajo!» (Nehemías 4: 3).

«Los obstáculos no pueden aplastarme. Cada uno cede ante la férrea resolución. Aquel que tiene su mirada puesta en una estrella no se deja amilanar», dijo Leonardo da Vinci.

Las palabras de Da Vinci describen mejor la obra de otro dotado pintor y escultor, Miguel Ángel. En 1508, el papa Julio II lo llamó para que pintara el techo de la Capilla Sixtina en Roma. La capilla tenía las dimensiones exactas del Templo que Salomón Construyó en Jerusalén: Doce metros de ancho y cuarenta de largo. El papa Julio II visualizó una pintura de los doce apóstoles cristianos, pero primero Miguel Ángel rechazó el trabajo porque deseaba pintar también escenas bíblicas. Al fin el papa llegó a un acuerdo con él.

El proyecto planteaba tremendos desafíos, sin mencionar los problemas que Miguel Ángel superó. Como el techo se elevaba a unos 20 metros del suelo, el artista tuvo que construir una plataforma sobre la cual trabajar; entonces empezó a pintar. Cuando el molde se secó sobre su obra maestra, tuvo que empezar de nuevo. El artista pintó durante cuatro años. La tarea era tan exigen te que la mayoría de las veces alteraba sus patrones de alimentación. Sin poder hacer otros trabajos que le generaran ingresos, Miguel Ángel y su familia casi llegaron a la pobreza.

Pero el 1 de noviembre de 1512, la obra maestra de Miguel Ángel debutó en Roma. Además de los doce apóstoles de Cristo, Miguel Ángel había pintado numerosas escenas de la Biblia con más de 300 figuras. Miguel Ángel no dejó que algo le impidiera completar su obra maestra.

Nehemías poseía el mismo valor que hizo grande a Miguel Ángel. Nada lo detuvo en su intención de reconstruir las murallas de Jerusalén. Tobías y Sambalat, dos enemigos del pueblo de Dios, insultaron a Nehemías y se burlaron de él, diciendo que la muralla que construían se caería si una zorra caminaba sobre ella. Qué insulto, ¿eh? Amenazaron con matar a Nehemías y a las personas que trabajaban en las murallas. Nehemías respondió designando guardias alrededor del sitio de la construcción. Los que llevaban los materiales de construcción los sujetaban con una mano, y en la otra llevaban un arma. El secreto del poder de permanencia de Nehemías fue la oración. Todo asunto lo trataba con Dios.

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Nehemías 4-6

Cuando no te rindes, suceden cosas asombrosas. Lee Nehemías 6: 15, 16.


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