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¿QUE BELLEZA...?

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Esta joven, conocida también como Ester, a quien había criado porque era huérfana de padre y madre, tenía una figura atractiva y era muy hermosa. Al morir sus padres, Mardoqueo la adoptó como su hija (Ester 2: 7).

Según un estudio de la Universidad de California que realizaron científicos de la conducta humana, publicado en agosto de 2007, «las personas atractivas ganan más dinero que las personas medianamente atractivas, que a su vez ganan más que las personas que no son atractivas». Eso no es todo. Existe la opinión de que las personas atractivas son más cooperadoras que las no atractivas y, como resultado, tienden a obtener mejores puestos de trabajo y mejor paga. (¡Así que ese es mi problema!)

Nada más busca en tu escuela, o tu iglesia, y verás que algunos chicos y ciertas chicas son francamente más populares, más geniales, más buscados que otros. En mi secundaria había un chico fabuloso llamado Brice, el más sensacional que yo haya conocido. Bueno, en realidad nunca lo conocí. Él era mucho para mí, demasiado genial para los feos. Era el corredor estrella del equipo de futbol americano de la escuela. Brice era «buena onda».

Las personas hermosas como Brice parecen tenerlo todo, ¿pero sabes algo?, la belleza es mucho más que lo que se muestra exteriormente. La belleza verdadera y duradera se lleva por dentro. La Biblia nos cuenta que la reina Ester era de «una figura atractiva y era muy hermosa» (Ester 2: 7). Era tan despampanante que se ganaba el favor de todos los que la miraban (vers. 15). Pero esa beldad era más que otra cara bonita.

La valentía interna de Ester no se podía ver externamente, pero con toda seguridad se revelaría en algún momento de crisis, Mardoqueo le dijo a Ester del complot de Amán, y le dijo que ella tenía que contárselo al rey, Pero Ester se moría de miedo al pensar en presentarse ante el rey Jerjes sin que la hubieran llamado. Podía significar la muerte. Después de ayunar y orar a Dios con fervor, Ester arriesgó la vida por su pueblo. Desenmascaró el complot de Amán y luego consiguió que el rey promulgara una nueva ley que salvara a la nación judía. ¡Qué bueno estuvo eso!

La belleza de la reina Ester le abrió las puertas, pero sus acciones cuando hubo atravesado esas puertas, la hicieron verdaderamente especial. Sin importar nuestra apariencia, Dios puede usarnos para bendecir a alguien más. Vaya, ¡eso es belleza!

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Ester 7-10

Mardoqueo pasó de una sentencia de muerte al palacio del rey (Ester 10). ¿Qué te gustaría que Dios hiciera por ti? ¡Confía en que lo hará!


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