Regresar

DESAPARICIÓN

Matutina para Android

Play/Pause Stop
En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que tenía a Dios y vivía apartado del mal. Este hombre se llamaba Job (Job 7: 1).

Acabamos de leer juntos el libro de Ester. Nunca se menciona el nombre de Dios, pero la manera espectacular en que se arruinó el complot de Amán para destruir a los judíos tuvo que ser hechura de Dios. Cuando llegas al libro de Job, sin embargo, te das cuenta de que Dios, el que trabaja tras bambalinas para salvar vidas, por lo visto ya se fue.

Daniel Nickels, un estudiante que tenía veintiún años cuando se ofreció como paramédico voluntario para ayudar a los damnificados del huracán Katrina, contó la historia de un hombre que conoció en Gulfport, Mississippi, sentado en un pórtico sin casa, pues a esta se la había llevado el viento. El relato de Nickels fue tremendo. Lo publicó The Channels Online, sitio web del Santa Barbara City College, colegio al que iba Daniel.

«Dijo que había encontrado a las dos niñas gemelas de su vecino debajo de una puerta, tomadas de las manos, muertas. Su otro vecino se había atado a un árbol y tratado así de soportar la tormenta, y “toda la piel se le había arrancado del cuerpo”». Nickels ayudó a llevar al hombre desde el zaguán hasta un hospital. «También había perdido a su familia», añadió Nickels. El hombre murió al día siguiente.

Por supuesto, esa es una de las espantosas historias de Katrina. Los habitantes de Nueva Orleans contaron relatos de pérdidas igualmente trágicas y horripilantes.

Cuando le suceden cosas malas a la gente, nos rascamos la cabeza y preguntamos: «¿Dónde estaba Dios?». El libro de Job aborda esta pregunta. El primer versículo del libro dice que Job era «intachable» y «recto». Amaba a Dios, y se mantenía lejos del mal. Pero Dios permitió que Satanás diseñara un Katrina personal en la vida de Job. De hecho, Satanás ni mencionó el nombre de Job cuando se reunió con Dios. Este fue el «soplón» que habló de su siervo (Job 1: 8). En un mismo día Job lo perdió todo: casa, posesiones, hijos e hijas. Solamente sobrevivieron él y su esposa, y ella estaba muy enojada. ¿Podemos culparla?

«A pesar de todo esto, Job no pecó ni le echó la culpa a Dios» (1: 22), ¿Qué hizo Job? Alabó a Dios (1: 20, 21).

El libro de Job pondrá a prueba todo lo que crees acerca de Dios y su bondad. Aprenderás que la vida «no es justa, pero Dios es fiel».

NO DEJES DE LEER

Job 1-3

Lee Job 2: 4-6. ¿Qué nos dice del poder de Dios sobre Satanás?


Envía tus saludos a: