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LA PREGUNTA FINAL DE DIOS

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Después de haber orado Job por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de nuevo y le dio dos veces más de lo que antes tenía (Job 42: 10).

Hoy terminamos el libro de Job, una de las más asombrosas obras literarias jamás escritas. Conocimos a un hombre que en un solo día sufrió una pérdida mayor que la que la mayoría de las personas tendrá en su vida. Pero la historia no ha concluido. Una de sus gemas escondidas está en Job 42: 10, que acabas de leer.

Es fácil concentrarnos en las preguntas que Dios hizo a Job y sus humildes respuestas. Me conmovió profundamente cuando Job le dijo a Dios: «Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas que me son desconocidas [...]. De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos» (Job 42: 35). Dios nunca le dijo la razón por la que sufría, pero Job se sintió mejor solamente de saber que Dios no lo había abandonado.

La reconexión de Job con Dios me pareció dulce, pero aún quedaba el pequeño asunto de todo lo que Job había perdido: familia, salud, riquezas. ¿Qué haría Dios al respecto? Bueno, parece que no se había olvidado de la pérdida de Job, pero si este quería recuperar lo suyo, tenía que responder una última pregunta de parte de Dios: ¿Perdonaría a sus amigos?

Dios reprendió a Elifaz, Bildad y Zofar, y les dijo que fueran a Job con holocaustos para sí mismos. Dios instruyó a Job para que orara por ellos. Fue una prueba. Si Job se hubiera negado a orar por ellos debido a su enojo, creo que el Señor no lo habría restaurado. Job tenía que decidir perdonar a sus amigos. Así, Dios también los perdonaría, y a él lo restauraría.

Hablando de perdón, el arzobispo Desmond Tutu, gran activista y defensor de la libertad, señaló una vez: «Si eres capaz de perdonar, entonces ya no seguirás encadenado a quien te ofendió. Puedes seguir adelante, y aun ayudar al ofensor a que también sea una mejor persona». Es exactamente lo que Job hizo al perdonar a sus amigos, y Dios lo bendijo por ello. Él bendice a quienes perdonan a otros.

NO DEJES DE LEER

Job 40-42

Lee Job 42: 11-16. ¿Cómo crees que habría sido escuchar a Job hablar de ese duro golpe en su vida? Su historia nos recuerda que las pruebas no duran para siempre.


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