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CIERTOS ÁRBOLES NUNCA MUEREN

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Del tronco de Isaí brotará un retoño; un vástago nacerá de sus raíces (Isaías 11: 1).

Una de las mejores cualidades de Dios es que, aunque a veces nos tenga que reprender, nunca nos deja sin esperanza. Esto fue también una realidad para los pueblos de Israel y Judá. Dios usó el reino de Asiria para humillar a las diez tribus que formaban Israel. Sin embargo, Dios descartó destruir por completo a su pueblo. Prometió que quedaría un remanente, aun dentro de los límites de Asiria.

Dios, por medio de Isaías, fue aun más lejos. Lee sus palabras a continuación, como solamente puede expresarlas la versión La Palabra:

Un rebrote saldrá del tocón de Jesé, de sus raíces brotará un renuevo. El espíritu del Señor en él reposará; espíritu de inteligencia y sabiduría, espíritu de consejo y de valor, espíritu de conocimiento y de respeto al Señor. Se inspirará en el respeto al Señor. No juzgará a primera vista ni dará sentencia de oídas; juzgará con justicia a los pobres, con rectitud a los humildes de la tierra; herirá al violento con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado, la justicia será su ceñidor, la lealtad rodeará su cintura (Isaías 11: 1-5, La Palabra).

¿Sabes a quién se refiere este pasaje? A Jesucristo, su nacimiento y su vida. Isaías escribió todo eso casi 700 años antes de que Jesús naciera. Por medio del profeta, Dios envió un mensaje esperanzador al mismo pueblo que castigaba. De ahí vendría el Salvador del mundo, Jesús sería descendiente de un renuevo, o hijo, de Isaí (Jesé): David.

No importa cuántas dificultades tengas en tu vida, Dios te ofrece la misma esperanza que ofreció a Israel y Judá cuando pasaron por tiempos difíciles: Jesús.

NO DEJES DE LEER

Isaías 10-12                                                       

¿Cómo respondería, según Isaías, el pueblo de Israel al castigo de Dios? Isaías 12.


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