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EN ESE DÍA

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El Señor Todopoderoso los bendecirá diciendo: «Bendito sea Egipto mi pueblo, y Asiria obra de mis manos, e Israel mi heredad» (Isaías 19: 25).

Algunas de las cosas maravillosas que se encuentran en el libro de Isaías son pistas que indican la primera venida de Cristo. Aunque su presencia está encubierta, Jesús está por todo este grandioso libro de la Biblia, y uno de los ejemplos se encuentra en Isaías 19.

En varios de los capítulos anteriores leímos anuncios del castigo divino sobre diferentes naciones, incluyendo Israel, Etiopía y Egipto. En el capítulo 19, Dios concentró su ira contra Egipto. Los egipcios del pasado eran crueles enemigos de Israel. Por su idolatría y opresión, Dios prometió entrara esa nación con una fuerza tan grande que los ídolos de Egipto temblarían en su presencia (Isaías 19: 1). ¡Oye, qué miedo!

Dios prometió: «Incitaré a egipcio contra egipcio; luchará hermano contra hermano, amigo contra amigo, ciudad contra ciudad, reino contra reino» (vers. 2). Los egipcios buscarían la ayuda de brujas y hechiceros, pero sería inútil. De hecho, caerían en manos de un dirigente cruel. Muchos eruditos creen que este líder cruel fue el etíope Shabako.

De acuerdo con la Enciclopedia Británica, Shabako gobernó desde el 718 o 719 a. C. hasta el 703 a. C. Indica lo siguiente: «Sucedió en el trono a su hermano Pianjy, en Kush (actualmente en Sudán) y se mudó al norte, capturó a Bokkoris, el segundo rey de la vigésima cuarta dinastía, y de acuerdo a la tradición, lo quemó vivo». Shabako sí que se parece al gobernador que Isaías 19: 4 describe.

Pero mientras que Isaías 19 comienza con la profecía de la destrucción de Egipto, el capítulo termina de otra manera. Dios se esforzó para que todas las personas supieran, incluyendo los egipcios, que aunque Egipto sería castigado, no los olvidaría.

Dios no solamente recordaría a Egipto, la nación que había oprimido al pueblo elegido, sino que además, un día, los egipcios, los etíopes y los israelitas estarían juntos como una sola nación. El odio que existió entre ellos durante el tiempo de Isaías daría paso a la paz.

¿A qué día se refería Dios? Al regreso de Jesús a la tierra por segunda vez. En ese día se acabará todo el odio.

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