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PRIMEROS AUXILIOS VERBALES

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«¡Consuelen, consuelen a mi pueblo! –dice su Dios-. Hablen con cariño a Jerusalén, y anúncienle que ya ha cumplido su tiempo de servicio, que ya ha pagado por su iniquidad, que ya ha recibido de la mano del Señor el doble por todos sus pecados» (Isaías 40: 1, 2).

Cuando Isaías pronunciaba esas palabras al pueblo de Dios, Judá todavía estaba por sufrir tiempos difíciles. La gente de Jerusalén tendría más de 100 años llenos de problemas, que terminarían en la destrucción de su ciudad. Después de que los conquistaran, iban a estar 70 años en el exilio.

La gente de Jerusalén había escuchado a Isaías y a otros profetas, aunque muchos no querían creer que las sombrías predicciones se cumplirían. Era una época de miedo en Jerusalén, así que Dios dijo a Isaías que hablara palabras de consuelo.

Pareciera que Dios hubiera dicho a su vocero:

—No les grites que se van a morir. Ahora mismo, necesitan esperanza.

Muchas veces cuando nos va mal y todavía no pasa lo peor, las palabras de consuelo son como «primeros auxilios verbales». Muchos médicos y psicólogos han estudiado el efecto de dichas palabras en la mente. Por ejemplo, varios estudios han demostrado que si dos pacientes con síntomas idénticos reciben el mismo medicamento, lo que les digan sus doctores afectará bastante el resultado del tratamiento. Hay estudios en los que a un paciente se le da un medicamento real y a otro solo un placebo (un medicamento que no tiene sustancias curativas). Los resultados son impresionantes. El paciente que toma el placebo a veces hasta siente efectos secundarios, sobre todo si el doctor se los mencionó antes del tratamiento. ¡Las palabras tienen poder!

Así como los terapeutas son cuidadosos con lo que dicen a sus pacientes, Dios es cuidadoso con los que nos dice. Sabe qué necesitamos escuchar en el momento adecuado.

Por medio de Isaías, Dios prometió: «Que se levanten todos los valles, y se allanen todos los montes y colinas; que el terreno escabroso se nivele y se alisen las quebradas. Entonces se revelará la gloria del Señor, y la verá toda la humanidad. El Señor mismo lo ha dicho» (Isaías 40: 4, 5).

El pueblo de Israel necesitaba escuchar que su Dios dijera: «Vendrán díasmejores».

NO DEJES DE LEER

Isaías 40-42

¿Necesitas un «texto fuerte» que te anime? Aquí está Isaías 41: 10.


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