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NACIDO PARA LUCHAR

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El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros (Isaías 61: 1).

¿Sabes quién es Marcelo García? Probablemente nunca has oído su nombre. No es rico, ni presidente ni primer ministro de algún país. No es muy alto ni tampoco guapo. Como tú y yo, tampoco es muy bueno para varias cosas de la vida, pero hay algo en lo que es muy pero muy bueno.

Marcelo García ha sido uno de los mejores luchadores del mundo en el arte marcial del jiu-jitsu. Para los que no saben de artes marciales, y me incluyo, era el «arte de la suavidad» que practicaban los samuráis. Estos antiguos guerreros japoneses dominaron varias técnicas de lucha que los ayudaban a defenderse sin armas ante el enemigo. Marcelo García destaca por su técnica impecable, fuerza e increíble flexibilidad, por lo que puede vencer a cualquier contrincante, sin importar su fuerza o tamaño.

Pareciera que Marcelo García nació para luchar. Así también Jesucristo. Isaías 61: 1-3 nos describe la imagen de un Salvador dispuesto a luchar por los que sufren. Pero Jesús no solamente nació para luchar contra el pecado y sus consecuencias; nuestro Señor fue ungido para eso.

En hebreo, la palabra «ungido» que usa Isaías (61: 1) para referirse a Jesús, es mashach, que significa ungir, untar aceite, especialmente para consagrar a alguien o algo. Es la palabra que se usa para describir lo que Moisés hizo con Aarón y los demás sacerdotes del Templo.

De mashach nos viene mashiyach, que significa Mesías o el Ungido. Por esto Jesús es llamado el Mesías o el Ungido. El término mesías fue traducido al griego, el idioma básico del Nuevo Testamento, como Christos, de la que deriva Cristo Jesús.

Pero no importa que cambien los idiomas, Jesús fue ungido para salvar nuestro mundo perdido y devolverlo a Dios. Isaías 61: 1-3 captura el sentido de la misión de Jesús en la tierra.

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Isaías 61-63                               

¿Oras tu por tus amigos y amigas como Isaías por la salvación de su país en Isaías 62: 1-7? ¿Quién de tus amistades necesita tus oraciones en este momento?


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