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FIDELIDAD SIN CONDICIONES

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Sea o no de nuestro agrado, obedeceremos la voz del Señor nuestro Dios, a quien te enviamos a consultar. Así al obedecer la voz del Señor nuestro Dios, nos irá bien (Jeremías 42: 6).

Era mi primer trabajo después de terminar la universidad. ¡Me alegró mucho recibir mi primer cheque! Después de cuatro años de agotar casi todo el dinero de mis padres y mío, estaba listo para ganar dinero constante y sonante.

Como la mayoría de los universitarios, yo casi nunca tenía dinero. De vez en cuando mis hermanos me mandaban algunos dólares. Cuando el dinero llegaba, ¡nadie me podía decir nada! ¡Yo era rico! En aquel entonces, un restaurante de comida mexicana vendía «burritos» a menos de un dólar. Como no como carne, compraba el más barato, el de frijoles, por 59 centavos. Era mi comida favorita. Si tenía algún inconveniente relacionado con flatulencias, me quedaba cerca del dormitorio para varones. (A los chicos no los preocupa gran cosa la flatulencia.)

La dificultad de vivir de a centavos por día me hizo aceptar un trabajo que pagaba 300 dólares cada quincena. Trabajé como asistente editor de una revista. Fue muy lindo. El trabajo era bueno, la paga no estaba mal, pero había un problema: los diezmos y las ofrendas.

La verdad es que los diezmos y las ofrendas nada tienen de malo; el problema es que no los quieras dar. Cada semana, cuando llegaba el momento de ser fiel a Dios, me inventaba alguna excusa. El alquiler de mi apartamento, la comida, las llamadas de larga distancia para hablar con mi novia. ¡Qué feo, te digo! Devolvía el diezmo y las ofrendas solo cuando mis bolsillos estaban súper llenos, pero cuando no... pues...

Entre todas mis excusas había una verdad indiscutible: yo no confiaba en que Dios se encargaría de mis necesidades. Así que tomé lo que era de él. Me faltaba la obediencia de la que habla Jeremías 42: 6. Desde entonces, aprendí que conviene invertir en el banco de la obediencia a Dios.

NO DEJES DE LEER

Jeremías 40-42

Lee Jeremías 40: 2, 3. ¿Creía en Dios este capitán babilonio? ¿Será posible para las no creyentes ver cómo Dios se mueve en ciertas situaciones?


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