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MOMENTOS CRÍTICOS

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Ahora, así dice el Señor, el Dios Todopoderoso, el Dios de Israel: «¿Por qué se provocan ustedes mismos un mal tan grande? ¿Por qué provocan la muerte de la gente de Judá, de hombres, mujeres, niños y recién nacidos, hasta acabar con todos?» (Jeremías 44: 7).

¡Caramba! Disculpa, pero me quedé sin palabras. He leído la Biblia contigo durante 236 días consecutivos. Durante ese tiempo hemos encontrado versículos difíciles, que nos obligan a detenernos y pensar en Dios un poco mejor. Pero este texto me ha dejado frío. ¿Por qué? El enojo de Dios no está dirigido a alguna nación que quería destruir a su pueblo elegido, sino que se dirige directamente al pueblo que el Señor escogió para que lo representara en la tierra.

Es muy difícil explicar por qué estaba dispuesto a matar a jóvenes y niños (que no habían hecho algo malo) por la maldad de sus padres. Si Dios puede hacer cualquier cosa, ¿por qué no separó a los padres y dejó a los niños al cuidado de buenas personas? No tengo la respuesta a esa pregunta, pero te aseguro que se la haré al Señor cuando lo vea.

Bueno, los padres de esos niños tendrán que vérselas con Dios. Jeremías casi se quedó sin cuerdas vocales de tanto advertir al pueblo de Judá que no podría escapar de la conquista babilónica y la esclavitud. Pero en vez de escucharlo, el pequeño remanente que quedaba en Judá buscó refugio en Egipto. (¡Mala idea!)

«¡Remanente de Judá. El Señor les ha dicho que no vayan a Egipto. Sepan bien que hoy les hago una advertencia seria. Ustedes cometieron un error fatal cuando me enviaron al Señor, Dios de ustedes, y me dijeron: "Ruega al Señor, nuestro Dios, por nosotros, y comunícanos todo lo que él te diga, para que lo cumplamos"» (Jeremías 42: 19, 20). Los ciudadanos de Judá pidieron a Jeremías que le preguntara al Señor qué quería que hicieran, y ellos prometieron cumplir.

Cuando Jeremías regresó con el mensaje divino de que fueran voluntariamente en cautiverio a Babilonia para que se salvaran, se rehusaron a aceptar ese mensaje. Hasta obligaron a Jeremías a ir con ellos a Egipto. Peor aún, empezaron adorar los dioses egipcios; como haberle dado una bofetada a Dios.

Muchas veces catalogamos al Señor de ser duro e imparcial. Pero si somos honestos con nosotros mismos, tendríamos que admitir que solitos nos buscamos los problemas en que nos metemos.

NO DEJES DE LEER

Jeremías 43-45

¿Qué tan caprichosos eran los israelitas? Jeremías 44: 24-27.


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