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ABRÓCHENSE LOS CINTURONES

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En el día quinto del mes cuarto del añ0 treinta, mientras me encontraba entre los deportados a orillas del río Quebar, los cielos se abrieron y recibí visiones de Dios (Ezequiel 1: 1).

Si la Biblia no te ha sorprendido hasta ahora, pues entonces abróchate el cinturón de seguridad porque estás a punto de dar el paseo de tu vida con un profeta cuyo nombre significa «Dios fortalece». Esta es la primera clave sobre el significado de este maravilloso libro.

Ezequiel fue sacerdote durante el imperio del rey Joacim. Cuando el pueblo de Jerusalén fue deportado a Babilonia por orden del rey Nabucodonosor (en 597 a. C.), Ezequiel estaba entre ellos. Este hombre fue llamado a ministrar a los exiliados en cautiverio, mientras que Jeremías (ahora en el fin de su ministerio), predicaba el mensaje de Dios al remanente que había quedado en Jerusalén.

Tal vez aún no te has dado cuenta de que Ezequiel es un amigo «diferente». Dios se relaciona con él de manera mística y simbólica. Las visiones y los mensajes que Dios dio a Ezequiel son muy diferentes a los que dio a Daniel; pero luego estudiaremos el libro de Daniel.

Por extrañas que puedan parecer ciertas partes de la Biblia, las «locuras» de Dios siempre tienen una razón. Por ejemplo, el capítulo 1 nos cuenta la primera visión de Ezequiel, de seres que parecían hombres y cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas (vers. 6). No era solo para impresionar. Los efectos especiales que Dios usaba para comunicarse con Ezequiel tenían el propósito de atraer y captar la mente del profeta y la del pueblo que había desmoralizado, destruido y deprimido.

¿Cuál era el mensaje que Dios dio a Ezequiel para que lo comunicara al pueblo? ¡Qué bueno que preguntas! Cada persona es responsable individualmente ante Dios por las cosas que hace. Nadie se puede esconder tras otra persona. Si los exiliados estaban dispuestos a entregar sus vidas a Dios, él los transformaría. ¡Es una de las ofertas más hermosas de la Biblia!

Por medio de Ezequiel, Dios da tres importantes explicaciones. Del capítulo 4 al 24, explica por qué juzgó a Judá con tanta dureza; del capítulo 25 al 32 explica su juicio a las naciones paganas. El libro termina con la promesa que Dios da de bendecir a todos los que le sirven con fidelidad (capítulos 33 al 48).

¡Que Dios te fortalezca mientras lees el libro de Ezequiel!

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Ezequiel 1-3

Lee Ezequiel 1 y 2. ¿Nos llama Dios a todos para que demos mensajes especiales al mundo?


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