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EL ARTISTA

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Hijo de hombre, toma ahora un ladrillo, ponlo delante de ti y dibuja en él la ciudad de Jerusalén (Ezequiel 4: 1).

Los científicos que estudian el cerebro y se han dedicado a la memoria de corto y largo plazo, han descubierto que la memoria de corto plazo dura aproximadamente 30 segundos. Esta es la memoria que usas cuando dejas las llaves de tu auto en el asiento delantero y sales corriendo a tu casa para buscar tu celular. Claro, también es la memoria que más vas a odiar cuando regreses y veas que tu automóvil está caminando sin ti.

Hace varios años vi una película de un hombre que sufría de la pérdida de memoria de corto plazo. (Una de las cosas que debes poner en tu lista de agradecimientos a Dios es la memoria de corto plazo) Este hombre olvidaba las nuevas vivencias en cuestión de minutos. Para compensar el problema, tenía que tatuarse la información importante (ay), tomar fotografías instantáneas de él mismo y escribir notas sobre ellas.

Después de leer Ezequiel 4 al 6 me convencí de que los israelitas sufrían no solamente de pérdida de la memoria de corto plazo sino también de largo plazo. Si no, ¿por qué razón Dios tuvo que llegar a tales extremos para hacerles ver cuán infieles habían sido? ¿De qué manera el Señor trató de refrescarles la memoria y obtener su atención? Ordenó a Ezequiel hacer cosas muy raras.

En la primera parte del capítulo 4, Dios pide al profeta que use sus habilidades de dibujante para mostrar a los exiliados en Babilonia cómo Dios había programado su exilio. Si piensas que Dios todavía estaba un poco enojado por los muchos pecados de Israel, acertaste. Aun en cautiverio, Dios trató de que las diez tribus de Israel y las dos de Judá vieran cuán graves eran sus pecados.

En Ezequiel 5: 1, Dios pide al profeta que se haga un corte de pelo, pero no se trataba de un corte especial en alguna peluquería. Dios le pidió que en lugar de usar una navaja, usara una espada afilada para cortarse el cabello y la barba. ¿Cuál fue el propósito? Tienes que leerlo tú (Ezequiel 5: 1-5).

Oye, Dios hará lo que sea necesario para llamar tu atención. Nos habla mediante las personas que nos aman y también las que nos odian. Usará cualquier situación para recordarnos que él es Dios. Abre diariamente tu corazón y tu mente al Señor, porque te está llamando.

NO DEJES DE LEER

Ezequiel 4-6

¿Qué se escondía en las montañas y los valles de Israel? Ezequiel 6: 1-4.


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