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¿CASARME CON QUIÉN?

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La primera vez que el Señor habló por medio de Oseas, le dijo, «Ve y toma por esposa una prostituta, y ten con ella hijos de prostitución, porque el país se ha prostituido por completo. ¡Se ha apartado del Señor!» (Oseas 1: 2).

¿Qué? ¿Dios mandó a uno de sus profetas a que buscara una prostituta como esposa? Pues resulta que sí, y de esta manera comienza uno de los libros más interesantes de la Biblia.

El protagonista de la telenovela que vamos a leer hoy es un hombre llamado Oseas. Empezó su ministerio durante la caída del reino del norte de Israel. Dios había predicho que tanto Israel como Judá (el reino del sur) serían conquistados y enviados al exilio. Un hombre muy malo llamado Tiglat Piléser invadió Israel en el año 743 a.C. (Busca su nombre en Internet cuando puedas.) Judá cayó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en 586 a. C. Observa que Jerusalén cayó más tarde que Israel (recuerda que antes de Cristo a. C. la cuenta es regresiva).

Hace unos días leímos que Isaías alertó y llamó al arrepentimiento al pueblo de Judá para que cambiara. Jeremías también. Fue contemporáneo de Isaías. Luego, Ezequiel fue enviado a exhortar al pueblo de Judá que estaba en el exilio. Sin embargo, las cosas cambian en el libro de Daniel. En vez de concentrarnos en los profetas y sus mensajes, vemos lo difícil que fue la vida para los exiliados de Judá, especialmente Sadrac, Mesac y Abednego.

Pero ahora nos encontramos con Oseas, un libro difícil de categorizar. Es una historia de amor, pero con una trama extraña. Todo hombre desea encontrar y casarse con la mujer de sus sueños. ¿Te puedes imaginar cómo se sintió Oseas cuando Dios le dijo con quién se tenía que casar? Yo me hubiera sentido muy confundido. Una vez tuve una novia que pensé que estaba enamorada de mí, hasta que descubrí que le gustaba otro muchacho. ¡Oye, mi corazoncito quedó hecho pedazos!

Antes de que comencemos a pensar mal de Dios, mejor leamos Oseas. La relación del profeta con su mala esposa es un ejemplo de la clase de relación que Dios tenía con el pueblo de Israel. Después de tantas decepciones, Dios tuvo que hacer cosas muy drásticas para indicar que su pueblo ya no lo amaba.

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Oseas 1-3

¿Qué prometió Dios hacer por Israel (Oseas 2: 14-19)?


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