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LLEGAR DEMASIADO LEJOS

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No les permiten sus malas obras volverse a su Dios su tendencia a prostituirse les impide conocer al Señor (Oseas 5: 4).

Un poderoso proverbio español dice: «Los hábitos al principio son telarañas, luego cadenas». A quien se le haya ocurrido ese pequeño fragmento de sabiduría debió tener inspiración divina. Es más, creo que la siguiente historia es un gran ejemplo.

Un maestro, ya de edad, salió a pasear por el bosque con uno de sus estudiantes. De pronto, el maestro se detuvo y señaló cuatro plantas que crecían cerca de donde ellos estaban. La primera recién brotaba, la segunda ya tenía sus raíces bien cimentadas bajo la tierra, la tercera era un arbusto pequeño, y la cuarta ya era un árbol que había alcanzado su máxima altura.

El maestro pidió a su alumno que arrancara la planta pequeña. Para el chico fue fácil, pues era pequeñita.

-Ahora arranca la segunda -dijo el maestro. Tras algunos esfuerzos, el chico lo logró.

-Ahora la tercera -agregó el maestro con una sonrisa. El muchacho tiró con todas sus fuerzas hasta lograrlo.

-Ahora —dijo el sabio- trata de arrancar la cuarta planta.

El muchacho puso sus brazos alrededor del tronco del árbol, pero no pudo ni mover las hojas de las ramas.

-Eso es lo que pasa con nuestros malos hábitos -dijo el anciano maestro-. Al principio son fáciles de superar, pero cuando ya son viejos cuesta mucho trabajo, por más que luchemos y oremos.

Los israelitas habían llegado a ser tan indiferentes por causa de sus repetidos pecados, que ya era imposible que regresaran a Dios. «Escuchen, israelitas, la palabra del Señor, porque el Señor va a entrar en juicio contra los habitantes del país: “Ya no hay entre mi pueblo fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios. Cunden, más bien, el perjurio y la mentira. Abundan el robo, el adulterio y el asesinato. ¡Un homicidio sigue a otro!"» (Oseas 4: 1,2). En toda la Biblia no encontrarás un comentario del Señor tan fuerte como ese.

Los pecados repetidos no cambian a Dios, pero a nosotros sí. Él todavía nos ama y está más que dispuesto a salvarnos. Los pecados repetidos pueden alejarnos mucho de Dios, hasta que no queramos regresar a él.

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Oseas 4-6

¿Por qué estaba Dios enojado con los líderes de Israel? Oseas 5: 10. ¿Qué deseaba dar a entender acerca de estos dirigentes?


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