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RIVALIDAD ENTRE HERMANOS

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En el día que te mantuviste aparte, en el día que extranjeros llevaron su ejército cautivo, cuando extraños entraron por su puerta y sobre Jerusalén echaron suerte, tú eras como uno de ellos (Abdías 1: 11).

¡Qué horror! El profeta Abdías nada bueno tiene que decir, nada, sobre la nación de Edom. Es el tema principal de este pequeño libro. Isaías dio a Israel la esperanza de que algún día vería al Mesías. Jeremías animó al pueblo de Jerusalén a que aceptara con arrepentimiento y resignación el exilio babilónico. Ezequiel, Oseas y Amós encontraron algo positivo para decir al pueblo que se había apartado de Dios. Todos tuvieron algo bueno que decir, excepto Abdías.

Cuando Dios ya no tiene nada alentador que decirte, estás en problemas. Parece que Dios apartó al pueblo de Edom para darle un castigo especial. ¿Por qué?

Si has leído la Biblia conmigo desde el comienzo, recordarás la historia de Jacob y Esaú que se registra en Génesis 25 al 36. Recordarás cómo Jacob y su madre, Rebeca, despojaron a Esaú de su primogenitura. Cuando este descubrió lo que su hermano le había hecho, lloró amargamente y juró matarlo. Tiempo después, Jacob y Esaú. Se reconciliaron, pero su relación de hermanos ya nunca fue la misma. Esaú tuvo varias esposas cananeas y vivió en un lugar llamado Seír. Otro nombre que se le da a Esaú, es Edom. Esaú fue el padre de los edomitas.

¿Entiendes por dónde va la cosa? ¿Recuerdas el nombre que Dios dio a Jacob después que luchó con el ángel? ¿Cómo, no recuerdas? (Me vas amatar. Bueno, te lo diré: ¡Israel!)

Los edomitas y los israelitas eran primos, pero los edomitas abrigaron durante siglos un profundo odio contra sus parientes, por lo que Jacob le había hecho a Esaú. Él fue un tremendo cazador y pasó ese espíritu guerrero a sus descendientes. Los edomitas atacaron a Israel varias veces durante años. De más está decir que Dios no estaba de acuerdo con ese comportamiento.

«Por la violencia hecha contra tu hermano Jacob, te cubrirá la vergüenza y serás exterminado para siempre», dijo Dios (Abdías 1: 10). En el versículo 11, Dios dice que cuando llevaron cautivo a Israel, los edomitas se alegraron de la desgracia de sus hermanos. Ni siquiera movieron un dedo para ayudarlos. Este fue el pecado que más enojó a Dios.

Dios espera que amemos a nuestros hermanos y hermanas aun cuando nos hayan herido.

NO DEJES DE LEER

Abdías

¿Qué tan total sería la destrucción de Edom? Lee el versículo 18.


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