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¿QUÉ TE PASA?

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Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento. ¿Por qué entonces toleras a los traidores? ¿Por qué guardas silencio mientras los impíos se tragan a los justos? (Habacuc 1: 13).

El otro día navegaba por Internet y encontré un sitio ateo. La declaración que introducía la página llamó mi atención inmediatamente. Así decía: «Dios, si realmente existes, tenemos algunas (muchas) preguntas para ti. ¿Por qué no nos das las respuestas?».

Por supuesto que continué leyendo para ver qué clase de preguntas habían publicado en el sitio. Alguien quería saber por qué los hombres y las mujeres tenemos la misma cantidad de costillas si Dios tomó una de Adán para hacer a Eva. Confieso que nunca lo había pensado.

Pero había otras preguntas muy profundas que simplemente no pueden ser ignoradas, sin otra razón que por el dolor que esconden. Lo siguiente tocó mi corazón: «¿Por qué haces sufrir tanto a tus seguidores? ¿Por qué los matan personas de otras religiones? ¿No puedes evitarlo? ¿Eres omnipotente, verdad? ¿Puedes mostrarnos tu poder? ¿Por qué permites que mueran tus seguidores en hambrunas, accidentes aéreos o automovilísticos, ataques terroristas, inundaciones, huracanes, tornados, etcétera? ¿Es parte de tu "plan"?». Buenas preguntas.

Durante siglos la gente ha cuestionado a Dios, aun personas de la Biblia. Habacuc echó un vistazo a Judá y no pudo creer lo que veía. Había violencia en todos lados, la justicia no existía, el pueblo cometía pecados abiertamente, y para colmo Judá estaba rodeada de enemigos poderosos. Babilonia había llegado a ser la superpotencia. El escenario que vio Habacuc lo hizo llorar.

«Dios, ¿por qué solo miras sin hacer nada?», preguntó Habacuc. Creía en Dios, pero sentía que estaba, como dicen los militares, desaparecido en combate. ¿Cuál fue la respuesta de Dios?

«Aquí estoy, Habacuc. Lo veo todo, pero mi plan todavía no está listo para que lo lleve a cabo. Los justos no viven por lo que ven, viven por fe» (lee Habacuc 2: 3, 4).

¿Te has preguntado dónde está Dios cuando sufres? No eres la primera persona.

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Habacuc

Habacuc maduró su relación con Dios. Habacuc 3: 17-19. Vamos, hazle a Dios tus preguntas más difíciles, pero nunca pierdas la confianza en él, siempre te escucha.


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