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EL EVANGELIO SEGÚN MATT

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Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros») (Mateo 1: 22, 23).

Quizá no lo sepas, pero pasaron 400 años de ayer a hoy. Hay cuatro siglos entre el final del libro de Malaquías y el nacimiento de Jesús. Cuando pasas la última página del Antiguo al Nuevo Testamento se te va muchísimo tiempo; créeme, pasaron muchas cosas en esos años. Pongámonos al día, ¿qué te parece?

Como recordarás, los persas conquistaron Babilonia aquella noche de la famosa fiesta de Belsasar.

En 538 a. C., el rey Ciro de Persia permitió que los judíos cautivos regresaran a Jerusalén y la reconstruyeran. Los persas libraron varias guerras contra Grecia durante el siglo V a.C., hasta que las dos naciones firmaron un tratado de paz en el año. Grecia y Persia habían decidido dejar de pelear, pero se avecinaba una gran amenaza.

Hacia el 275 a. C., Roma había comenzado a calentar sus músculos. Primero los romanos conquistaron la isla de Sicilia, luego lentamente comenzaron a superar a Grecia, convirtiéndola finalmente en una provincia de Roma. Cuando Jesús nació, Roma era la Superpotencia que gobernaba el mundo. Aun Jerusalén estaba bajo el control y la ocupación romana, y la gobernaba el rufián de Herodes el Grande.

Ahora que ya nos pusimos al día, vayamos al Evangelio de Matt.

Mateo, más que algún otro escritor de los Evangelios, padeció mucho para probar que Jesús era el Mesías, el ungido de Dios, de quien hablaban todas las profecías del Antiguo Testamento. No es que se le hubiera ocurrido porque sí. Jesús había cambiado la vida de Matt, y este quería que todo el mundo, especialmente sus compatriotas judíos, supieran que Cristo no era una persona común.

Por eso Mateo nos da la genealogía completa de Jesús y cita textualmente a Isaías: «El Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel» (7: 14).

Si Jesús toca tu vida, como la de Mateo, sentirás el deseo de contárselo al mundo.

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