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Jesús se dio la vuelta, miró a sus discípulos, y reprendió a Pedro. «¡Aléjate de mí, Satanás!» le dijo. Tú no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres (Marcos 8: 33).

Se necesita ser muy valiente para reconvenir a Jesús. En caso de que no conozcas la palabra «reconvenir» significa criticar, censurar, reprender a alguien por lo que ha hecho o dicho. Pedro se lo hizo a Jesús frente a todos los discípulos. ¡Qué atrevimiento!

¿Por qué? Marcos 8: 31 nos da una respuesta: «Luego comenzó a enseñarles: “El Hijo del hombre tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Es necesario que lo maten y que a los tres días resucite"». Pedro no estaba listo para escuchar que alguien hablara de la muerte del Hombre que había llegado a amar tan profundamente. Pero en la respuesta feroz de Pedro, Jesús vio la réplica del ser que movía los hilos detrás de su discípulo.

Satanás usaba a Pedro para quitar de la mente de Jesús la razón de su venida a la tierra. Había venido a morir por los pecados de toda la humanidad, y ahora Pedro le decía que no debía morir. En realidad no era Pedro quien hablaba, concluyó Jesús, así que enfrentó el fuego de Satanás con fuego.

«¡Aléjate de mí, Satanás! -le dijo. Tú no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres» (vers. 33). ¿Traducción? Cristo sabía que Satanás trataba de que se preocupara más por su vida y las cosas cotidianas, que por su misión y ministerio. De paso, Satanás también busca que tú y yo seamos así: que vivamos tranquilos y busquemos complacernos a nosotros mismos, en lugar de complacer a Dios. Pero Jesús no había terminado.

«Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos. "Si alguien quiere ser mi discípulo -les dijo-, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará"» (vers. 34, 35).

Capta lo que Jesús quiso decir: Hacer la voluntad de Dios puede costarnos mucho, y tenemos que estar preparados aun para perder nuestras vidas. Pero cualquiera que pierda su vida por Jesús, felizmente la encontrará otra vez.

NO DEJES DE LEER

Marcos 7-9

¿Se hartó Jesús de Pedro? Marcos 9: 1-8. ¿Qué te dice el texto sobre la paciencia que tiene Cristo con la gente que comete errores? Él vio grandeza en Pedro.


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