Regresar

CUIDADO CON LAS AMISTADES

Matutina para Android

Play/Pause Stop
El fariseo que lo había invitado dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando, y qué clase de mujer es: una Pecadora» (Lucas 7: 39).

«Dime con quién andas y te diré quién eres». ¿Has escuchado esto antes? «Dios los cría y ellos se juntan». Seguramente algún adulto te lo habrá dicho una que otra vez. Bueno, mi esposa me contó una historia que ilustra la verdad que implican estos dos refranes.

Un día, cuando ella tenía dieciséis o diecisiete años, se vistió para salir con un muchacho de su escuela. Recién había comenzado a salir con chicos, y como podrás imaginarte sus padres no estaban muy a gusto con el cambio. Generalmente ella salía con sus amigas, pero era la hora del cambio.

Además, había olvidado decirle a su papá que iba a salir con Lamar (nombre cambiado) esa noche.

-Hija, ¿con quién vas a salir? -le preguntó su padre suavemente.

-Con Lamar, ¿por qué? -fue la rápida respuesta.

La voz de su padre sonó muy tranquila. No contestó su pregunta, sino que le dijo:

-Recuerda que será la última vez que salgas con Lamar, ¿está bien?

-Sí, papi -y ahí terminó la conversación.

Ella me dijo que su padre no quería que saliera con Lamar porque tenía mala fama. Su padre no quería que la mala reputación de Lamar manchara a su hijita. Estoy totalmente de acuerdo con su manera de pensar. Me siento feliz porque Lamar no le puso las garras encima a mi chica.

Sin embargo, Jesús andaba con gente que tenía mala fama. Pero seamos claros. Él era Jesús. Había pasado 30 años de su vida preparándose para atender a cualquier persona de la sociedad. Vino a esta tierra a buscar y salvar hombres, mujeres y niños que estuvieran perdidos.

Algunas veces pensamos que somos lo suficientemente fuertes como para rodearnos de todo tipo de malas influencias. Pensamos que no pueden afectarnos. ¡Pero definitivamente pueden, y lo harán! Fíjate bien con quién te juntas. Te han llamado a que seas como Cristo, pero no eres Cristo.

NO DEJES DE LEER

Lucas 7-9

¿Qué tormenta en tu vida necesitas que Dios calme? Lucas 8: 22-25.


Envía tus saludos a: