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ERROR DE IDENTIDAD

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Entonces dirán: «Comimos y bebimos contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas». Pero él les contestará: «Les repito que no sé quiénes son ustedes. ¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!» (Lucas 13: 26, 27).

Nada más vergonzoso que confundir a un extraño con un amigo. Suelo sentirme orgulloso de mi habilidad para recordar caras, pero no me sentí así después de un penoso incidente.

Sucedió en uno de esos grandes eventos de jóvenes al que asistí en nombre de la revista Insight. Es difícil describir lo divertido que es reencontrarte con viejos amigos. Así que en Dallas, Texas, me encontré a mi viejo amigo Travis. Hacía diez años que no nos veíamos. Cuando estábamos en la universidad, Travis era una de las personas más ruidosas que había conocido. Verlo de nuevo trajo a mi memoria recuerdos agradables, y también algunos no tan buenos, como la vez que decidió luchar conmigo. Me llevaba 25 kilogramos de ventaja. Me sostuve durante unos minutos, pero luego me humilló. ¡Es un grandulón!

En ese mismo evento vi a una colega amiga que caminaba en medio de la multitud. No podía recordar su nombre, ¿pero quién necesita nombres? Me reconocería, la reconocería y todo sería lindo.

Sabía que tenía que moverme rápidamente para alcanzarla antes de que desapareciera en alguna de las tantas salas de los seminarios.

«Con permiso, disculpen, perdón, lo siento». Hice lo posible para decir a los demás que no los había lastimado a propósito. Después de una última zancada, finalmente pude alcanzarla. Le toqué el hombro, sonreí ampliamente y le dije lo que se suele decir cuando no recuerdas el nombre de la persona.

-Hola, ¿cómo estás?

Mi amiga se dio vuelta para saludarme. Ella estaba segura de que yo era un amigo. ¿Por qué un sujeto que no la conocía hubiera cruzado un «mar Rojo» de gente solamente para saludarla? Pero en el momento que se dio vuelta, me di cuenta de que había cometido un grave error.

-¡Uy, perdón! -tartamudeé-, pensé que eras otra persona.

Ella sonrió y siguió caminando. Fue muy vergonzoso.

A veces piensas que conoces a alguien, y luego se da vuelta y te das cuenta de que no es la persona que tú pensabas. Puede que sepas quién es Jesús, ¿pero él te conoce?

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Lucas 13-15

¿Qué trataba de señalar Jesús en Lucas 14: 8-11? ¿A quién le hablaba?


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