Regresar

LAS OVEJAS HABLAN

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Lo rodearon los judíos y le preguntaron: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza» (Juan 10: 24).

Hace años, The National Enquirer, la revista de chismes más leída antes de que existiera TMZ, tuvo una campaña ingeniosa. En ese entonces, el Enquirer era un mediocre periódico amarillista que publicaba los chismes más recientes de las celebridades. Ahora que lo pienso, nada ha cambiado, pero bueno, me desvío del tema. Los medios de comunicación pasaban un montón de anuncios en que aparecían amas de casa, mujeres de negocios y alguno que otro hombre leyendo el Enquirer en diferentes escenarios.

Los comerciales daban todo un discurso sobre el periódico, luego una voz retumbante decía: «¡Lo que las mentes inquisidoras quieren saber!». Entonces la persona que leía el tabloide levantaba la mirada y decía: «¡Yo quiero saber!». Toda esa campaña era de muy mala calidad, pero efectiva. El Enquirer hizo que nacieran millones de chismosos en todo Estados Unidos.

Si el National Enquirer o TMZ en Internet hubieran existido cuando Jesús estuvo en la tierra, seguramente nuestro Maestro habría estado en primera plana todos los días. La gente no se cansaba de él. Lo seguían multitudes adonde fuera, escuchaban con atención cada palabra y observaban cada una de sus acciones. Todos los judíos sabían que su historia profetizaba a un Mesías, un Salvador que liberaría a la nación hebrea. Así que cuando Jesús hacía algo espectacular, comenzaban a arder los chismes. Las mentes inquisidoras querían saber: ¿Era Jesús el Mesías? Algunos pensaban que sí, pero otros no. Finalmente, cuando ya no pudieron aguantarse más, le preguntaron frente a frente.

«¿Eres tú el Mesías o no? Déjate de juegos y dinos». La respuesta de Jesús expuso lo que realmente los motivaba a preguntar.

«Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen» (Juan 10: 25-27). La mayoría de los líderes judíos realmente no quería saber quién era Jesús.

La respuesta a su pregunta estaba frente a sus ojos. Cada milagro contestaba su pregunta, pero aun así seguían sin convencerse.

¿Qué tiene que hacer Jesús para convencerte de que él puede salvarte?

NO DEJES DE LEER

Juan 10-12

En Juan 11: 25 se encuentra la declaración de «Yo soy» más poderosa que Jesús alguna vez expresó.


Envía tus saludos a: