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QUÉDENSE EN MI AMOR

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Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor (Juan 15: 9).

¿Viste cómo Jesús lavó los pies de sus discípulos (Juan 13)? Trata de imaginar el «aroma» a queso suizo, o quizá peor. En la época de Jesús no existían los zapatos cerrados. Las sandalias eran el único tipo de calzado, y los caminos eran sucios y polvorientos. Tampoco había salones de belleza ni pedicuros. Esta actitud desinteresada de servicio (hacer el trabajo de un sirviente) distingue a Jesús de todos los demás líderes y maestros espirituales. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste que un Dios lavó los pies de alguien? ¡Jesús es asombroso!

Después de lavar los pies de sus discípulos y partir el pan con ellos, Jesús les dijo que iba a morir. Esto realmente los molestó, ya que habían dejado todo para seguir a su Maestro. No podían imaginarse cómo serían sus vidas sin él. «¿De qué está hablando?», se habrán preguntado.

Jesús consoló a sus discípulos con muchas palabras, pero ningunas tan bellas como las que están en Juan 15: 1-10. Estos versículos nos dan también el secreto para vivir una vida santa y fructífera.

Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. El Padre corta todos mis sarmientos improductivos y poda los sarmientos que dan fruto para que produzcan todavía más. Ustedes ya están limpios, gracias al mensaje que les he comunicado. Permanezcan unidos a mí, como yo lo estoy a ustedes. Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid; lo mismo les ocurrirá a ustedes sino permanecen unidos a mí. Yo soy la vid; ustedes, los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque separados de mí ustedes nada pueden hacer. El que no permanece unido a mí es arrojado fuera, como se hace con el sarmiento improductivo que se seca; luego, estos sarmientos se amontonan y son arrojados al fuego para que ardan. Si permanecen unidos a mí y mi mensaje permanece en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre se manifiesta en que ustedes produzcan fruto en abundancia y se hagan discípulos míos.

Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes. Permanezcan en mi amor. Pero solo permanecerán en mi amor si cumplen mis mandamientos, lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor (La Palabra).

NO DEJES DE LEER

Juan 13-15

¿Cuál fue el regalo especial que Jesús prometió a sus discípulos? Juan 15: 15, 16.


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