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EN LA MENTE DE CRISTO

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No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos (Juan 17: 20).

La mayoría de la gente cree que la única oración de Jesús escrita es el famoso Padrenuestro. Pero Jesús oraba constantemente. Él y su Padre estaban siempre en sintonía. Para Jesús, orar era como respirar. Tenía que orar para mantenerse vivo, espiritualmente.

Si alguna vez quisieras escuchar una oración de Jesús, lee Juan 17. Es una de las oraciones más maravillosas que se haya elevado al cielo alguna vez en este planeta. ¿Qué la hace grandiosa? Bueno, me da gusto que lo hayas preguntado. De entrada escuchamos a Jesús hablar con su Padre en un momento crucial de su vida. Judas había cerrado el trato con los sacerdotes para entregarles a Jesús. En esa misma noche en la que le derramó su corazón a Dios en oración, sería arrestado, juzgado, azotado y, al día siguiente, crucificado. De manera que puedes darte cuenta de que no se trata de una oración común.

También es una oración maravillosa porque Jesús añade una ferviente súplica por sus discípulos. En esta parte, pide que Dios los proteja del maligno (Juan 17: 11, 15). Además, Jesús quería que ellos experimentaran la alegría que él tuvo durante su vida, así que pide a Dios que los llene de esta dicha (vers. 13).

Luego, justo cuando parece que la oración de Jesús no podría mejorar, menciona algo que me hacer gritar de alegría: «No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos» (vers. 20). Por favor dime qué esconde este versículo. ¿No? Está bien, déjame darte las buenas noticias entonces.

Cuando Jesús oró por los que creerían en él mediante el ministerio de sus discípulos, pedía por ti y por mí. Oye, nosotros somos creyentes hoy gracias a la obra que los discípulos realizaron. Ellos salieron a dar las buenas nuevas de salvación a otros, y el mensaje se extendió hasta alcanzarnos. Nosotros estábamos en la oración que Jesús elevó al Padre; estábamos en su mente así como sus discípulos. ¡Esto me hace gritar de alegría!

NO DEJES DE LEER

Juan 16-18

¿Qué le pasó a la gente que arrestó a Jesús cuando él le habló? Juan 18: 4-6. ¿Dejarías en prisión a alguien con semejante poder?


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