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TIENES QUE CREER

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Si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! (Romanos 5: 10).

Agárrate fuerte, porque Pablo te va a poner a pensar en serio. Por ejemplo, quiere que entendamos que la fe en Dios es nuestro único boleto para ser justificados, libres del pecado, y no por nuestras obras. ¿Cómo comprueba su idea? Bueno, en el capítulo 4 nos cuenta la historia de Abraham. ¿Lo recuerdas? Dios le prometió que haría de él una gran nación (Génesis 12), pero se lo dijo cuando ya era viejo y no tenía hijos. Sin embargo, Abraham creyó en Dios y esta fe le contó como justicia (Romanos 4: 22).

Así como Abraham (llamado también el padre de la fe) confió en Dios, nosotros debemos confiar en él. Él no solamente quiere dar crédito a Abraham por su fe, como Pablo escribió: «También para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel que levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor. Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación» (vers. 24, 25). Pablo nos dice a ti y a mi: «Amigos, tienen que creer en las promesas de Dios, especialmente la que dice que quienes aceptan la muerte de Jesucristo como pago por nuestros pecados serán salvos».

Hace algunos años a un muchacho amigo mío le diagnosticaron varias enfermedades, consecuencia de sus distintos vicios. ¿Creía él en Dios? Por supuesto que sí. ¿Había aceptado a Jesús como su Salvador? También. Sin embargo, nada evitó que le sucediera esto, porque aunque confiaba en que Dios lo salvaría, no había confiado en que sería capaz de cambiarlo a él.

Por esta razón, Pablo escribió: «Si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!» (Romanos 5: 10). Aceptar la muerte de Jesús no es lo único que tenemos que hacer para ser salvos. También debemos aceptar su poder transformador de la vida, que nos da para que no pequemos una y otra vez.

No existe eso de que «una vez salvos, siempre salvos». Se requiere fe en Jesús para salvarnos y fe para mantenernos salvos. ¿Significa esto entonces que no hace falta hacer algo? Bueno, nuestra fe en Jesús se demuestra o no con nuestras obras, mediante nuestra obediencia o desobediencia.

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Romanos 4-6

¿Quieres saber cuál es el secreto para vivir firme por Dios? Romanos 6: 11-18.


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