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LA PASIÓN DE PABLO

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Les escribí con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas, no para entristecerlos sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo (2 Corintios 2: 4).

Oye, ¿puedes creerlo?, ya casi llegamos al final de la Biblia. Sigue leyendo. Terminemos con fuerza. ¿Amén?

Si pensabas que el apóstol Pablo había terminado de aconsejar a la iglesia de Corinto, piensa de nuevo. Pablo no podía dejar de pensar en los creyentes de Corinto. Enfrentaban muchas disputas internas que él deseaba que superaran. Como leíste en 1 Corintios, algunos miembros abandonaban la fe, había peleas por doquier, todo tipo de problemas de conducta, y un pequeño grupo dentro de la iglesia odiaba a Pablo.

Como un padre que llora por su hijo enfermo, Pablo lloró al ver el estado en que se encontraba la iglesia de Corinto. Esos miembros eran sus «bebés». Los había conducido a Cristo y anhelaba verlos madurar en el Señor. ¿No te preocuparía saber que alguien que tú llevaste a Jesús está volviendo a pecar?

Pablo estaba ansioso por enterarse cómo había sido recibida su primera carta. Por eso, en su segunda carta escribió: «Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, descubrí que el Señor me había abierto las puertas. Aun así, me sentí intranquilo por no haber encontrado allí a mi hermano Tito, por lo cual me despedí de ellos y me fui a Macedonia» (2 Corintios 2: 12, 13). Pablo esperaba ansiosamente a Tito, amigo y compañero de ministerio, para que llegara con las noticias de Corinto. Estaba tan preocupado, que cuando Dios abrió una gran oportunidad para que compartiera el evangelio en Troas, simplemente no pudo, su corazón y su mente seguían en Corinto.

Pablo tenía varias razones para estar preocupado por los creyentes de Corinto. La principal era que un pequeño grupo de la iglesia cuestionaba si él era un apóstol verdadero, y exigía saber por qué trataba de dirigir la iglesia a control remoto, mediante cartas. Por eso, en los primeros nueve capítulos Pablo expone las pruebas de que es un verdadero apóstol. En los últimos cuatro arremete contra el pequeño grupo que buscaba problemas. ¡Prepárate! Pablo prepara su ataque y está listo para lanzarlo a los creyentes en Corinto, especialmente los «buscapleitos».

NO DEJES DE LEER

2 Corintios 1-3

¿Cuál dijo Pablo que era la prueba de que su apostolado venía de Dios? Lee 2 Corintios 3: 1-6.


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