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LIBRES DE LA LIBERTAD

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Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud (Gálatas 5: 1)

Sería muy difícil que alguien pudiera convencer al director de cine Sean Langan, de visitar la frontera entre Afganistán y Pakistán. Allí hay un pequeño conflicto con un grupo que se hace llamar «talibán». Se cree que Osama Bin Laden era un huésped distinguido de ese grupo, pero quién sabe.

El señor Langan viajó a esa peligrosa región para filmar Fighting the Taliban, un documental que tuvo mucho éxito y ganó varios premios. Tiempo después regresó a la misma región para hacer un segundo documental, titulado Meeting the Taliban, ¡y adivina qué pasó!

A Sean Langan lo secuestraron extremistas islámicos y lo encerraron durante más de tres meses en un oscuro sótano. Mientras estaba allí sufrió varios simulacros de ejecución: los captores simulaban que iban a matarlo, pero al último momento se echaban a reír. Cuando finalmente lo liberaron, Langan regresó a su país con un grave trauma mental y emocional.

¿Qué pensarías de Sean Langan si supieras que no mucho tiempo después, decidió regresar al mismo lugar donde fue secuestrado y torturado? Se me ocurre una palabra que rima con «poco». Eso lo haría solamente alguien que está mal de la cabeza. ¿Quién desea regresar a la prisión después de salir libre? Aunque no lo creas, muchos cristianos sí.

A pesar de que la muerte de Cristo nos ha liberado del pecado, algunos todavía prefieren vivir bajo el poder del pecado. Pablo argumenta en Gálatas 5 que la libertad que Dios nos da está diseñada para que nos mantengamos libres de la esclavitud del pecado.

¿Alguna vez has sentido que algún mal hábito, o alguna mala conducta, te ha esclavizado aunque ya le diste tu corazón a Dios? ¡No te desanimes, hay esperanza! Esto nos dice Pablo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa» (Gálatas 5: 16). No te quedes con esto. Lee el resto del capítulo para que tengas la receta completa.

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Gálatas 4-6

¿Qué te dice Dios en Gálatas 6: 7-9?


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