Regresar

A PRUEBA DE PRISIÓN

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo (Filipenses 3: 8).

Óyeme, si Pablo tuvo un grupo de mejores amigos, de seguro fueron los filipenses. Los creyentes de Filipo eran conocidos por su espíritu misionero y su fervor. En Filipenses 4: 15, 16, leemos: «Ustedes mismos, filipenses, saben que en el principio de la obra del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en mis ingresos y gastos, excepto ustedes. Incluso a Tesalónica me enviaron ayuda una y otra vez para suplir mis necesidades». Para eso están los amigos, ¿verdad?

Pablo estaba prisionero en Roma cuando escribió las cartas a los efesios, filipenses, colosenses, y a Filemón. La prisión puede quebrar el espíritu hasta del más fuerte de los hombres, pero aunque Pablo estaba en prisión, su mente y corazón eran libres. No hay un indicio de tristeza o miedo en sus cartas. Cuando pensaba en los filipenses se «ponía contento». De hecho, el eje central de los manuscritos a los filipenses es cómo experimentar la alegría verdadera en Cristo Jesús, sin importar las dificultades por las que pasemos. Si algo te causa dolor ahora mismo, Filipenses te muestra qué otra cosa puedes hacer además de sobrevivir. ¡Te enseñará cómo prosperar!

Debido a su audacia por predicar el evangelio de Cristo, Pablo perdió todas sus posesiones materiales. Sin embargo, consideró todas esas pertenencias como basura, al compararlas con el gozo de conocer a Cristo Jesús. Aunque Pablo había predicado el evangelio durante mucho tiempo, siempre tuvo hambre de conocer más profundamente a Jesús.

«Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte» (Filipenses 3: 10). Tal vez hay algo que no entiendo, pero me parece que Pablo dijo que deseaba compartir el sufrimiento que Jesús había experimentado.

Jesús convierte a sus seguidores en seres a prueba de prisión. Comprométete profundamente con él y verás los resultados.

NO DEJES DE LEER

Filipenses

¿Cuáles fueron los maravillosos consejos que Pablo dio a los filipenses antes de despedirse? Filipenses 4: 1-9.


Envía tus saludos a: