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PARO LABORAL

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Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que solo se ocupan de lo que no les importa (2 Tesalonicenses 3: 11).

Disfruta ahora de la vida, porque una vez que comiences a trabajar tiempo completo para pagar tus gastos, tu vida cambiará drásticamente. Desearás tener vacaciones, días libres y hasta paros laborales inesperados.

Un día memorable tuvimos un sorpresivo tiempo libre en mi trabajo. Recuerdo el ruido sordo que hizo que la electricidad de nuestro edificio se interrumpiera. El monitor de mi computadora quedó negro, el aire acondicionado dejó de funcionar, todas las oficinas y pasillos estaban a oscuras y todo el movimiento se detuvo. No sabíamos qué había pasado, pero sabíamos que estábamos a punto de tener un bueno y necesario tiempo libre. Mientras estábamos afuera del edificio (recuerdo que hacía mucho calor), celebrando el descanso, los jefes de los distintos departamentos estaban preocupados por todo el dinero que perdíamos. Las casas publicadoras no ganan dinero cuando las imprentas dejan de funcionar repentinamente.

Cuando los ingenieros de la compañía de luz investigaron el problema, descubrieron al culpable. Una ardilla se había metido dentro de uno de los transformadores. La pobre ardillita se achicharró cuando tocó uno de los cables de alto voltaje. ¡Pobrecita! Se sacrificó por nosotros, para que pudiéramos tener un par de horas libres de trabajo. Yo estaba triste por la pobre ardillita, pero feliz por mi tiempo libre.

Algunos paros laborales son bienvenidos, otros no, como el que hubo en la iglesia de Tesalónica, donde ciertos creyentes dejaron de trabajar para ganarse la vida. ¿Por qué? Pensaban que la Segunda Venida de Cristo era inminente. Si Dios estaba por venir, ¿para qué trabajar? ¿Has escuchado algo así antes? Además, esos creyentes ocuparon su tiempo libre en chismes, hablando mal de otros. Pablo no iba a tolerarlo. Por eso escribió: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma» (2 Tesalonicenses 3: 10).

Esperar el regreso de Cristo no es excusa para dejar de trabajar. No es un permiso para dejar de hacer de este mundo un lugar mejor. El pueblo de Dios debe trabajar hasta que él regrese, Nuestro trabajo expresa nuestra misión en este mundo.

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2 Tesalonicenses

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