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FE PARA HOY

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Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio (Tito 2: 11, 12).

Aunque se cree que 2 Timoteo fue la última carta que Pablo escribió antes de su muerte, redactó la carta a Tito durante su primer encarcelamiento, básicamente un arresto domiciliario. En ese entonces Pablo pudo recibir visitas y predicar.

Tito, un griego, se había convertido por la predicación de Pablo. Como Timoteo, Tito era un pastor joven e inexperto, así que Pablo se ofreció a guiarlo y ayudarlo en su ministerio. Pablo sabía que Tito tendría dificultades con los creyentes judíos, a quienes no les agradaban mucho sus hermanos gentiles, y menos que uno de ellos fuese su pastor.

Tito estaba a cargo de un malhumorado grupo de cristianos en la isla de Creta, y los cretenses tenían mala reputación. Epiménides, muy conocido poeta cretense del siglo III a. C. (su pueblo lo reconocía como profeta), escribió: «Los cretenses son siempre mentirosos, bestias salvajes, glotones perezosos». Pablo lo citó en Tito 1: 12, y agregó en el versículo 13: «¡Es la verdad!». Uy Pablo dijo a Tito que reprendiera con dureza a los falsos maestros.

Pablo quería que Tito predicara un mensaje que transformara aun al peor de los pecadores, y quería que fuera valiente. Hoy en nuestra época, la gente parece decir solamente lo que es políticamente correcto. No queremos que alguien se ofenda con la verdad, y mucho menos decirle que se equivocó. Escucha este consejo que Pablo le dio a Tito:

En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de todamaldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien (Tito 2: 11-14).

El evangelio en que creemos y compartimos con el mundo, tiene el poder de ayudarnos hoy a vivir como debe ser

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Tito

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