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EL FUGITIVO

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Si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo (Filemón 17).

El gran escritor cristiano C. S. Lewis dijo una vez: «La humanidad está tan degradada que ningún hombre es confiable cuando tiene poder absoluto. Aristóteles creía que ciertas personas solamente podían ser esclavas. No lo contradigo. Pero rechazo la esclavitud porque no veo que los hombres puedan ser amos».

Lewis tenía razón. Ningún ser humano está calificado para ser amo de otro. Sin embargo, no vivimos en un mundo perfecto y la esclavitud aún existe. Cuando tenía solamente doce años, Zach Hunter, hoy un reconocido activista, creó una organización llamada Loose Change to Loosen Chains, para ayudar a millones de personas que viven en la esclavitud. Esta organización recolecta monedas (sí, esas que se quedan guardadas durante mucho tiempo en algún cajón, o en los bolsillos de ropa que ya no usamos) para comprar la libertad de los esclavos de hoy. ¡Genial! ¿No?

El corto libro de Filemón trata de un esclavo y su dueño. En el antiguo imperio Romano, la esclavitud era una realidad. Se compraban y vendían esclavos, así como en América siglos después. Bajo las leyes romanas, el esclavo que huía podía ser castigado con la muerte. Las rebeliones de los esclavos se suprimían severamente.

Filemón, dueño de varios esclavos y que vivía en la ciudad de Colosas, aceptó a Jesús como su Salvador personal. La predicación de Pablo lo conmovió tanto, que permitió a los miembros de la iglesia de Colosas reunirse en su casa (Filemón 2). A pesar de su conversión, sucedió que llevó a Filemón al borde de su límite. Uno de sus esclavos, llamado Onésimo, robó dinero o alguna otra cosa de su propiedad, y huyó a Roma (vers. 10, 18). Ahí, Onésimo conoció a Pablo y aceptó a Jesús como su Salvador.

Onésimo quería enmendar su error, pero tenía miedo de regresar a su casa por temor a la reacción de Filemón cuando lo viera. Entonces Pablo escribió una carta a Filemón en favor y representación de Onésimo. Pablo pedía a Filemón que no viera a Onésimo como un esclavo fugitivo que había robado y huído, sino como hermano en la fe (vers. 16).

De cierta manera, Pablo quería cambiar lo que Filemón pensaba de sus esclavos. Aunque todavía no estaba listo para liberarlos, por lo menos podía tratarlos mejor.

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Filemón

¿Qué le propuso Pablo a Filemón? Versículo 18.