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LA PELEA DE TU VIDA

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Sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes (Santiago 4: 7).

A ciertas personas les encanta pelear. No se sienten bien si no están intercambiando golpes, usualmente con alguien más débil. Te comentaré un ejemplo de lo que quiero decir. En un pequeño pueblo del estado de Kentucky, aquí en Estados Unidos, la policía comenzó una investigación sobre varios videos en que aparecían grupos de chicos peleando.

Los chicos se quitaban las camisas antes de comenzar a pelear. En mi opinión, me parece una decisión poco inteligente. ¿No sabían que sus camisas podían protegerlos de algunos rasguños y moretones? Aparentemente, no. Los videos mostraban la terrible golpiza que recibió un muchachito que había caído al suelo durante una pelea. Su cara quedó cubierta de sangre. A algunos chicos, y también algunas chicas, les encanta pelear. Lo triste es que pelean contra el enemigo equivocado.

Nunca he sido violento. Soy bastante tranquilo, Tendrías que colmarme la paciencia para que luchara contigo, y si tuviera alguna manera de evitar la pelea, esa sería exactamente mi decisión. Dirás que soy gallina, pero la verdad es que la mayoría de las peleas no valen la pena.

Sin embargo, hay una pelea de la que ninguno de nosotros puede escapar. Por más que intentamos librarnos de él, Satanás es un oponente que nunca se rinde. Afortunadamente, Santiago tiene buenas noticias, Dios tampoco se rinde, y es mucho más poderoso que el diablo.

Santiago hace una muy buena pregunta, y también una declaración muy importante.

«¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios» (Santiago 4: 4). Si crees que Satanás es un enemigo fuerte, imagínate cómo es Dios.

Únicamente podremos someternos al Señor y resistir al diablo si dejamos de ser amigos del mundo. Cuando dejemos de danzar al son de la música mundana, de ver los programas de televisión que mira todo el mundo, de gastar mucho de nuestro valioso tiempo en contactos por las redes sociales en vez de ocuparnos de Dios; solo entonces seremos victoriosos en nuestra lucha contra Satanás.

Dios ya venció a Satanás por nosotros. El enemigo puede herirnos solamente si le seguimos el juego.

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Santiago 4, 5

¿De dónde vienen todos los dramas de nuestras vidas? Santiago 4: 1-4.