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Honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes (1 Pedro 3: 15).

Los chinos comenzaron a construir su Gran Muralla hace más de 2000 años. Tiempo después, otros gobernantes repararon o aun reconstruyeron la muralla, y es enorme. Tiene 8851 kilómetros de largo aproximadamente y es la estructura más larga que el hombre haya construido. Trata de imaginar una pared que mida seis metros de alto y cuatro metros de ancho, con torres y rampas, y piensa en la distancia que va de Nueva York a San Francisco (busca en Internet un mapa de Estados Unidos). La Gran Muralla es todavía más larga.

China tuvo razones de peso para construir la muralla. En distintas épocas, guerreros de Mongolia y otros lugares invadieron China y derribaron sus dinastías. La muralla supuestamente detendría esas invasiones, pero no fue así. Un relato cuenta que los atacantes o invasores atravesaron la Gran Muralla no con sus armas, sino sobornando a sus guardianes.

Te preguntarás qué tiene que ver todo esto con 1 Pedro. Él no era chino. Obviamente tienes toda la razón, pero al igual que los chinos, Pedro entendió la importancia de estar listos para cualquier ataque. Creía firmemente que debíamos estar prevenidos o alertas todo el tiempo, para dar a los demás una razón clara de la esperanza que tenemos en Dios.

Notemos que Pedro no nos pide que demos una explicación teológica de por qué creemos en Dios. Solamente nos pide que digamos a la gente, con base en las Escrituras, cómo Dios ha transformado nuestras vidas. También tenemos que dar nuestro testimonio con delicadeza y amabilidad.

Aparte de la obvia razón por la que es bueno saber en qué creemos, Pedro nos da otro motivo para animarnos a estar espiritualmente listos: «Háganlo con gentileza y respeto, manteniendo la conciencia limpia, para que los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo, se avergüencen de sus calumnias» (1 Pedro 3: 16).

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1 Pedro

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