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UN VISTAZO EN EL TIEMPO

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Rodeaban al trono otros veinticuatro tronos, en los que estaban sentados veinticuatro ancianos vestidos de blanco y con una corona de oro en la cabeza (Apocalipsis 4: 4).

Era una de esas casas con las que todos soñamos. Una mansión. Calculo que tenía entre diez y quince habitaciones. Pisos de mármol bellísimos nos invitaron a mi esposa y a mí a entrar. La cocina gourmet ostentaba no uno, sino dos enormes hornos. En el patio trasero había una piscina de aguas tranquilas y transparentes que daban ganas de disfrutar. Aquella casa era digna de salir en televisión, y su precio de varios millones de dólares lo justificaba. Si el agente inmobiliario hubiera visto el automóvil que habíamos estacionado calle abajo, no nos hubiera dejado entrar.

La mansión de Palos Verdes era hermosa, pero estaba vacía. Era una caparazón esperando que alguien la habitara, y por supuesto tuviera muchísimo dinero. Piensa en esto durante un momento. El hecho de que tu casa tenga hermosas habitaciones, una piscina y un lugar amplio para jugar no determina cómo te puedas sentir en ella. Lo importante es el amor. Lo creas o no, el amores el que llena tu hogar. No importa cuán hermosa sea una casa, si la gente que vive en ella es desagradable, esa casa comenzará a verse muy fea.

En Apocalipsis 4, Dios permite a Juan dar un vistazo al trono celestial. El panorama es difícil de describir con palabras humanas, pero Juan escribió: «El que estaba sentado tenía un aspecto semejante a una piedra de jaspe y de cornalina. Alrededor del trono había un arcoíris que se asemejaba a una esmeralda» (vers. 3). El trono celestial era brillante con colores intensos. ¡A Dios le encanta el color!

Juan siguió mirando y vio algo que capturó su atención. Alrededor del trono de Dios había 24 tronos más pequeños con 24 seres humanos sentados en ellos. El hecho de que hubiera seres humanos en el cielo debió hacer que Juan se cayera de su asiento. ¿Quiénes eran esos? Después de todo, Jesús todavía no había regresado a la tierra.

Mucha gente cree que esos 24 ancianos son algunas de las personas que resucitaron con Jesús (Mateo 27: 52, 53). Quienesquiera que sean, representan buenas noticias para nosotros aquí en la tierra. Si ellos pudieron llegar al cielo, también nosotros podremos cuando Jesús regrese.

NO DEJES DE LEER

Apocalipsis 4-6

Lee Apocalipsis 5: 1-7. ¿Por qué lloró Juan? No quería perderse alguno de los mensajes de Dios escondidos en los rollos, así que Juan lloró al pensar que no había un solo ser humano que pudiera romper el sello, mucho menos leer el libro.